NOSOTROS

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domingo, 1 de junio de 2014

el eco no perdonó su osadía

esta tarde teníamos programado el ensayo. hacía pocos días del último y las cosas estaban saliendo francamente bien, el motor estaba bien engrasado y los amplis ya empezaban a escupir sus decibelios tal y como queríamos. no se consigue un buen sonido general con un ensayo, son muchos días de ajustes de volúmenes, orientación de altavoces y nivel de energía del momento.
todo bien organizado, pero por fuerza de causa mayor, hemos tenido que posponerlo. sin forzar mucho la mente, me he ido acordando de momentos, anécdotas y situaciones que se me han ido presentando a lo largo de todos estos años de estar en diferentes formaciones musicales, ensayos y actuaciones en directo.
la más surrealista me sucedió hará unos cinco años, estaba en una formación de Soul-Rock, Rock*Gurú se llamaba y era algo muy sencillo: un batería, un bajista/corista, yo a la guitarra y Vane en la voz principal.
teníamos un repertorio basado en el Soul clásico( otis,aretha, farris..) y algunos clásicos del rock, como ''born to be wild'' o ''fortunate son'' de la Creedence
tras varios años de hacer rock duro en la formación que he citado (pero sin la compi) empezamos a calibrar la posibilidad de hacer canciones más ''asequibles'', aquellas que nos divirtieran de verdad, las que fueron culpables en su día de que quisiéramos coger un instrumento y acompañar esas canciones que nos habían acompañado casi a lo largo de toda nuestra vida.
empezamos a tocar canciones y mirar entre lo más hondo de nuestros muebles, rebuscando aquellos discos viejos, casi borrados por el uso en su día y por el olvido ahora. salió un repertorio, del que dimos buena cuenta una vez que se unió a nosotros Vanessa y lo pintó todo de black soul.
aquello sonaba muy bien, empezamos a movernos con esta ''nueva'' formación y actuábamos en sitios peculiares y pintorescos, allá por la deepest provincia y otras tierras
fué en un pueblo de estos de mucha actividad hortofrutícola, donde los buenos resultados de las cosechas propician ciertas ''excentricidades''.
nos contrataron en un bar de copas para actuar temprano, porque ''la gente se acuesta a dormir'' y allí nos plantamos a las 19'00h. aprox. previamente, en el local de ensayo, tres horas antes estábamos desmontando el equipo y cargándolo en la fragoneta, es lo que tiene no ser artista internacional, que no es llegar y tocar, te lo tienes que montar tú todo entero. y desmontar despues..
ya dentro del local y una vez descargado el equipo en el escenario, fuimos a la barra a pedir algo fresquito y mientras nos servían,  fuimos observando la ''flora y fauna'' local.
no había duda, estábamos en las ''tierras básicas'', muy básicas.
ya el camarero nos dió una pista de un valor incalculable: '' vozotro zoi loj que tocais la múzica!!''
el resto de vocabulario y expresiones locales ya os los podeis imaginar. ni el mismo quevedo hubiera sido capaz de superar tan vasta palabrería y riqueza expresiva
tras un tentempie, empezamos a tocar, dos canciones seguidas. dijimos buenas noches, nuestro nombre y continuamos con la fiesta musical, pero de pronto, algo no iba bien, había algo en el ritmo de la canción que no cuadraba, algo sonaba fuera de métrica. empecé a mirar disimuladamente a mis compañeros de fatigas buscando el origen de ese descuadre insufrible que estaba a punto de arruinar la actuación, pero no pude ver nada extraño, porque no lo había, aunque las caras de mis colegas no decían lo mismo.
tres minutos de máxima concentración después, conseguimos acabar la canción y paramos unos segundos. entonces lo pude ver bien..
era un señor rústico, de esos de la organización '' unicej '' de los de boína, hablando claro.
llevaba su pantalón de tergal, unos ''zapatos'' por decir algo que nos resulte familiar, una camisa blanca, grande, de esas de abuelo, con cuatro bolsillos muy grandes, para cuatro barras de pan, su boína(faltaría más) y su vara.
una vara de almendro, de metro y medio al menos, bien arreglada, los nudos de la madera bien disimulados, pero la portaba bien visible. creo que era la heráldica familiar.
nosotros seguimos con la actuación, convencidos y deseosos de que ese ruido molesto fuera alguna interferencia pasajera..pero no, el tac,tac volvía a hacer acto de presencia..aquello podía acabar con la paciencia de cualquiera!
ante todo, mucha calma, que decía aquél. controlé mi respiración mientras me concentraba en seguir al pie de la letra el ritmo que intentaba marcarnos desesperadamente nuestro batería. cruzamos miradas entre nosotros. recuerdo que vanessa se sonreía, ella no se apocaba por aquello.
empiezo a buscar enfrente de mí, pues me daba la impresión que el ruido venía de delante de nosotros, pero con los decibelios del escenario no lo podía identificar bien
de pronto lo ví. no estaba equivocado, justo enfrente de mí estaba el metrónomo histérico, ''the hammer of the gods''
el señor rústico que habíamos visto anteriormente, estaba allí, golpeando incesantemente su vara contra el indefenso suelo de gres. a su aire, a su ritmo, con insistencia y ensañamiento.
al acabar la canción me acerco lentamente al lugareño y lo saludo amablemente y de pronto, haciendo una buena demostración de capacidad pulmonar, suelta: '' las de manolo escobar pa cuando van a caer, eh!!''
fué una gran noche! tambien tuvimos la oportunidad de ver pasar en medio de la actuación toda una reunión familiar en torno a una niña que hacía su primera comunión. un domingo a las 24'00 de la noche!
el concierto acabó mejor de lo que esperábamos, al final no nos sacrificaron.
tiempo después, una mañana salí a dar una vuelta, entré a un bar a tomar un café y una noticia en el periódico me llamó la atención: lugareño muere por falta de oxígeno cerca de su cortijo; se desconocen las causas...
luego me informaron unos conocidos de aquella zona; parece ser que el amapolo vivía en un cortijo en las afueras (que ya es decir) de aquel pueblo y la autovía le había comprado media montaña de su terreno para hacer pasar cerca la vía, por lo que cortaron media montaña. tan apartado vivía, que no conocía el eco que aquel corte de terreno producía cada vez que él pasaba refunfuñando algo en su lengua o arreaba las cabras.
tiene que ser fantástico a la par que lamentable morir de esa manera, ''descubriendo'' el eco y queriendo decir siempre la última palabra.