NOSOTROS

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domingo, 15 de junio de 2014

TOMA MI MANO#1

Hola, amig@s. Les traigo un nuevo cuento. Un cuento antiguo y nuevo a la vez. Un cuento de cuentas pendientes y segundas oportunidades .
Este relato es un pequeño homenaje al escritor. Mort Castle, que me hizo tener pesadillas durante años.
Disfrútenlo.


 
 


-Julia, julia.....

No estaba soñando. No, aquello no era un sueño, estaba segura. Era más vívido, más real. El dolor era la prueba. Un dolor lacerante, profundo, primigenio; un dolor que desgarraba la carne de los huesos, hasta el punto de estar arrancándole la conciencia, la noción del espacio y del tiempo.

- Julia, soy mamá. Julia cariño, por favor no... no me dejes sola.

¡¿MAMÁ?!, pensó.
La voz de su madre llegó como salida de un transistor monofónico con el altavoz cascado. las palabras llegaban envueltas de estática de otras señales que competían por entregar su mensaje cacofónico.

-¡MAMÁ!, ¡ESTOY AQUÍ, MAMÁ....!
El dolor le metió en la garganta un calcetín empapado en ácido de batería. Las palabras se quedaron en poco más que un pensamiento: la imposibilidad de expresarse en un idioma cruel que comprendía pero que no podía pronunciar.

Miedo.

Pero, ¿dónde era aquí?. Intentó gritar por pura frustración. Le dolía tanto y todo estaba tan oscuro. Aterrada, creyó tener los ojos abiertos, pero daba igual aquella negrura viscosa atravesaba los parpados y se metía por las pupilas igual que si un calamar te estuviera inyectando su negra savia.

- Hola Julia.

Blanco, azul...luz.

La sinfonía de dolor bajo su intensidad una octava.

Aquella voz no era la de su madre.

- Hola julia, no tengas miedo, no pasa nada.

Su mente confundida rebuscó tanteando entre los recuerdos; conocía aquella voz.
Era una voz masculina, suave, delicada, calma; como un oasis en aquel desierto de sufrimiento.

-He venido a buscarte. Él me ha enviado. Ahora todo es diferente. Todo ha cambiado, es.. MARAVILLOSO.

El oasis se desvaneció en medio de una tormenta de dolores y miedos más viejos, casi olvidados. Aquella voz no encajaba con sus recuerdos, pero era...estaba segura.

- ¿..Luis?..
- Sí, Julia soy yo.

El tsunami de pánico antiguo llegó desde su propio ser, desde ella. Ahora era su mente la fuente que emanaba dolor y la que gritaba aterrada. No podía ser, no podía ser él. Él no estaba, ya no estaba. Luis, su  marido estaba muerto, ella misma lo mató con sus propias manos.


CONTINUARÁ...