NOSOTROS

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jueves, 19 de junio de 2014

TOMA MI MANO#3 FINAL




¿Su vida? ¿luchar?. Sólo había sido una colección de fracasos.
La única persona que siempre había estado ahí seguía estando allí junto a los pies de su cama de hospital, suplicándole que no se fuera, que tuviera fuerzas, que no se rindiera que luchara por sobrevivir. Su madre.

Dolor y frio, un frio que cortaba. que helaba una sangre que ya no fluía de un corazón que no latía. Sólo oír las palabras de su marido lo aliviaban. El camino de la vida era tortuoso y negro. Sin embargo la luz prometía el fin de ese sufrimiento. El azul era la paz, la muerte.
No podía describir aquello, ninguna palabra podría hacerlo. Los limites de lo humano no podían abarcarlo.

-Julia, ¿aún no le has provocado suficiente dolor a tu pobre madre?. Déjate morir, déjala descansar y toma mi mano.
- ¿Tu mano?
- Sí, mi mano. Julia Él todo lo puede y purgó mi alma y me llenó con su gracia. Él es el reposo y el goce, como no puedes llegar a entender. Mereces una recompensa por todo el dolor que te hice sufrir en vida, Además mírate. Tu existencia es miserable, estás llena de dolor y resentimiento; de miedo que proyectas a tu alrededor haciendo desgraciados a los que te rodean, a tu madre.. Ella también será recompensada a su tiempo. es muy mayor ya no tardará....tu padre la espera. Sí él también está aquí, con nosotros. Julia toma mi mano, confía..

-¿Mi padre...?.
- Claro Julia, aquí estamos todos...y te esperamos.

Su padre, ese hombrecillo que no pudo soportar que su única hija, una díscola drogadicta abandonara el hogar para ir a caer en brazos de aquel niñato. Siempre se había culpado del infarto que segó su vida prematuramente.
 
Las palabras calaban poco a poco en su mente moribunda....pero ¿confiar en aquel hombre?, que tanto sufrimiento le había causado; que tantas veces después de golpearla, le había suplicado perdón con lágrimas en los ojos y había premiado su confianza con correazos y mechones de pelo arrancados de cuajo a los pocos días.

- Julia.¿Qué temes?....

La silueta del hombre dio un paso hacia adelante. El rostro era el de un hombre sereno ni joven ni viejo como si se acabara de levantar de un placido y largo sueño. Desprendía felicidad, sonreía.

- Julia, toma mi mano.

No era una orden, no era un ruego; era una llamada, una invitación, un regalo.

Oyó un sollozo largo y lejano.... cada vez se hacia más débil . Ella no lo sabia pero había fallecido. Las máquinas a las que estaba conectada se encargaron de comunicárselo por ella a la anciana.

Tomó la mano de Luis, el fondo de su corazón necesitaba la paz. Quería creer lo que le había dicho, quería creer que Dios les amaba.

El azul subió de hasta el blanco puro de una caldera donde se derrite roca . Entonces miles, millones de alaridos,  de gritos, de voces desgarradas llegaron a ella. Licuándole un cerebro que ya no existía. Un calor abrasador le fundió la piel y le he hizo hervir las médulas dentro de unos huesos que tampoco existían. Y detrás de todo aquel maremágnum de dolor, donde esa palabra sólo era una anécdota desde el mas profundo de los infiernos, la carajada enloquecida de una bestia en medio de un éxtasis insano, de un orgasmo demoniaco....

- ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA TE HE VUELTO A ENGAÑAR JULIA, TE HE VUELTO A ENGAÑAR!!!! .


Fin