NOSOTROS

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sábado, 19 de septiembre de 2015

Slippery vino desde Wisconsin

Que todos tus amigos lleven melena o greñas y tú seas el único con el pelo al 2 de maquinilla y aún así te acepten, no tiene precio.
Esa es una de tantas lecciones de humildad que dá la y vida y soy un afortunado en ese sentido.

En esta ocasión, bien entrado el verano del '86, ya llevaba unos años apareciendo y desapareciendo de mi barrio pero mis colegas estaban acostumbrados y no hacían muchas preguntas. Abrazos, risas, alguna colleja y vámonos de marcha todo el fin de semana.

Pocas veces me divertí más y me reí tanto como cuando nos juntábamos los siete garrulos: el boliche, manolillo, guillermo el loco, el ajo, el popeye, el rober y un servidor.

Fué en uno de estos lunes holgazanes de resaca que quedamos en vernos despues de comer para tomar café en ''el hotelillo'' cuando me llevé (a posteriori) una de las sorpresas más agradables de mi vida...musical...

El Hotelillo es un bar/pensión de mi barrio donde trabajaba nuestro amigo Agustín, hijo del dueño y teníamos allí nuestro headquarter, punto de partida de cualquier fechoría y taller creativo donde solíamos engendrar los planes más boinómanos aún viviendo cerca de la capital, pero el que nace amapolo, pues eso.

Esa tarde llegué allí como siempre, preparao para el ataque al carajillo, pero me encuentro al sexteto de la piedra muy formales. Hummm..qué tramarán estos cabroncetes...me decido a entrar, barro el local con la vista mientras saludo y pido lo mío y al girarme para ver la terraza, me la encuentro con la pandilla de chicas del barrio, tambien muy cursis ellas hablando con otra chica que no me sonaba de nada.

Les pregunto a los compinches que qué está pasando aquí y me contestan que ha llegado esta mañana a casa de una de ellas para un intercambio cultural y se va a quedar seis meses a vivir y a estudiar, como si fuera una más en la familia y en el instituto.

-Y qué hacéis aquí en la barra y no estais con ellas? Ya sé que son las intocables del barrio, pero habrá que decirle hola a la nueva. Os habéis presentao?
-no
-yo no
-yo tampoco
-es que yo sé ingléh pa decirle ná?
-..

-No hace falta saber ingléh para llegar y decir hola:) y creo que si viene a España ya sabrá algo de castellano, supongo.

Tras esta conversación tan ilustrada, le puse jeta a la situación, fuí a la mesa, saludé y le pedí a la anfitriona que me presentara a la nueva.
Era grande, casi tan alta como yo, de hueso recio, pelo rubio desde la raiz hasta la cintura, algo que apenas se veía entonces por estos lares, ojos claros, cara agradable y ese tono de piel rosao tan propio de ellos.
De los americanos, porque esta chica venía de Wisconsin y me gustó que no fuera una estirada de estas que vienen en verano y te miran con superioridad. Al contrario, se mostraba sociable y simpática y eso me agradó tambien.

Me pedí otro café en la mesa y le pregunté que si quería tomar algo más, podría invitarla.
Las otras me trinchaban con la mirada. Por momentos me ví en una parrillada convertido en Salva a la brasa, pero como no me importan esas actitudes, sacaba mi mejor sonrisa socarrona y seguí con la conversación, hasta que bien pasado un cuarto de hora, empezaron a llegar a la mesa el sexteto de la muerte:
-ey
-qué haceis!
-yeeepa!
-rubia, el Reagan está medio chalao, verdad? jajajaj

Impresionante, sublime, inolvidable! Así es como hay que presentarse, con diplomacia y buenas maneras. Exquisitas, me atrevería a decir.
Pasada la toma de contacto, empezamos el fusilamiento verbal, parecíamos del FBI, queríamos saber todo de América, cómo era de grande aquello, el surf...
-hay muchas rubias allí, bonica?

Y así transcurrió la tarde, entre intercambios culturales y conversaciones intelectuales (por nuestra parte, me refiero a los chicos, los 7) dignos de una reunión entre eminencias del '27.

Al día siguiente, haciendo gala de mi caradura inconsciente, salí de casa un poco antes de la cita cafetera y me planté en casa de la susodicha. Os recuerdo que era agosto, las persianas tapaban el fuego que caía del cielo, pero todas las casas estaban abiertas para aprovechar al máximo cualquier ráfaga de aire que pudiera entrar y mientras me daban permiso para poder acceder al interior de la vivienda, pude escuchar una música rock potente, sin llegar a ser Heavy, pero tampoco era Pop, ''fácil'' de oir, se dejaba querer, sonaba ''fresca'', nueva, alegre. Aquello molaba!

De pronto me entusiasmé con lo que estaba escuchando a través de la ventana que había junto a la puerta de entrada y sin pensarlo, levanté la persiana y pregunté que quién eran esos que sonaban.

Tardó unos pocos segundos en contestar, tiempo que me sobró para pensar en las consecuencias de mi acto más que impertinente y sus consecuencias: ya escuchaba los gritos aterradores de las chicas, el revuelo general de la casa, todos los vecinos mirando y ese padre encolerizao saliendo a zancadas del fondo de la casa y cargando la escopeta de cartuchos..

Pero por suerte para mí no fué así, ella demostró una sensatez y una inteligencia muy superior a la mía. Años luz!
Casi flotando se acercó a las rejas de la ventana y susurrando me dijo: salió a la venta el disco el mismo día que salía mi vuelo hacia aquí y como M.C. me dijo una vez por carta que no tenía tocadiscos pero sí cassettes, compré los dos, mis padres tienen el disco en casa y yo me he traído el cassette y lo estoy escuchando ahora por primera vez. Son Bon Jovi y han reventado los charts en mi país con dos singles casi seguidos.

Esto es una buena anécdota!

Al menos para mí, claro. Pero recordado desde mi prisma melómano y como músico, tengo que ensalzar la importancia que tiene el disco por sí sólo y lo relevante que resultó ser en su día, dando paso a una forma de entender la música a ritmo de rock para todas las orejas, canciones con el minutaje adecuado para sonar en emisoras comerciales, con letras optimistas hablando de los típicos amores y desamores, fiesta el sábado noche, etc. y las modas (lo que menos me gustó) que trajo consigo: pelos cardaos que sólo le quedaban bien a Tina Turner o a Coverdale, vaqueros desgarraos como si los hubieran sacao de un basurero, cintitas en los brazos y pañuelitos saliendo del bolsillo trasero. Afortunadamente, las modas son pasajeras y este look se fué digamos adaptando a los nuevos tiempos, aunque hubo infinidad de bandas que se empeñaron en mantener imagen hasta bien entrados los 90's.


Su primer disco me gustó mucho, sobretodo ''runaway''. El segundo no me gustó nada, ni siquiera lo conservo y para el tercero, la discográfica les adjuntó a Desmond Child, un compositor que facturó un buen puñado de hit-singles para Kiss, por ejemplo. Este señor es muy cotizado entre mánagers de bandas, estudios de grabación y discográficas. Literalmente, se lo rifan porque es capaz de escribir canciones ''comerciales'' en el ámbito roquero, con la misma facilidad del que come pipas.

Bajo mi punto de vista, todo fué un acierto en la producción de las canciones. Excepto un par de ellas que me sobran y no debo decir cuales son, porque con la música cada uno tiene sus gustos, el resultado es redondo en su comcepto. Se inicia con una intro de teclados y órgano, digna del mismísimo Jon Lord de Deep Purple que desemboca en un tema potente de rock, guitarras sencillas ocupando su justo espacio y elegantes, una buena base rítmica y le voz medio rasgada de Jon.
Luego vienen ''you give love a bad name'' y ''livin' on a prayer'' con la firma de Mr. Child y culpables de darse a conocer a nivel mundial y vender más de 30 millones sólo de este disco.

Como dato curioso, decir que la portada que se conoce normalmente, fué impuesta por la discográfica, al considerar que la propuesta por ellos, era inadecuada (una modelo espectacular representando el típico sexy car-wash) quedando empresa la gris con el agua y las letras en negro.
En el mercado japonés sí permitieron la publicación del disco con su presentación original. Ironías de la vida.





No voy a compartir las típicas que suenan en todos lados, hay saturación ya, pero sí quiero dejaros una para reivindicar a Richie Sambora, un guitarrista infravalorado, pero que tiene calidad de sobra para ofrecer buenos riffs y solos muy divertidos de disfrutar escuchando y tocando.


Despues de todo lo dicho y lo omitido jejje poco me queda que añadir. Considero que es un buen disco que aguanta el paso del timpo con dignidad y la anécdota personal que permitió escuchar el disco y disfrutarlo para mí es entrañable por los que han pasado estos casi treinta años de mi vida.

Puedo presumir y decir que los amigos los sigo conservando, soy afortunado con tenerlos, aunque mucho me temo que igual cuando lean esto, me van a dar la del pulpo. Ellos me aguantan mis tontás, habrá que compensar de vez en cuando.


Intento mantener humildes mis orejas.