NOSOTROS

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viernes, 11 de noviembre de 2016

82 aleluyas viajando a Hydra. L.C.

La primera vez que escuché la canción ''first we take Manhattan'' cantada por la voz arenosa del gran Joe Ccker y con ese ritmo machacón casi heavy me atrapó en los primeros compases. Luego me capturó la melodía de toda la canción, busqué la letra, la leí varias veces para intentar entenderla (mi inglés es muy de andar por casa) y pude comprobar la calidad de la misma. Elegancia descriptiva, belleza trágica.. pura poesía.
Grata sorpresa al leer los créditos de la canción y descubrir que el autor era un tal Leonard Cohen, el caballero de la eterna chaqueta azul.
''Primero tomaremos Manhattan y después Berlín''.




Últimamente me está dando por pensar que morir a los 82 es irse demasiado pronto. Hace unos años, no muchos, veía esa edad muy lejana, casi inalcanzable, pero por ley de vida ví cómo se marchaban varios familiares y estoy convencido que los 82 años se les hicieron muy cortos, pasaron volando..


Hay personas que al morir se les dedica un sincero ''tanta paz lleves como dejas'', pero hay ausencias que son irreemplazables y no hay más remedio que acostumbrarse, aunque en el fondo de nuestro corazón y en la soledad más íntima, busquemos poder escuchar a nuestra conciencia decirnos ''ojalá cuando llegue mi hora me estén esperando ellos y poder estar juntos eternamente.


De estas ausencias siempre necesito recrearme en mis mejores recuerdos, que son muchos. De mis familiares, casi todo. Y de artistas que me han influido, tengo su legado artístico y no me interesa en absoluto lo que hacían con sus vidas cuando se apagaban las luces del escenario. A un artista le pido eso: arte y sólo arte en cualquiera de sus expresiones, que me evada de mi realidad, de la que soy plenamente consciente.

Necesito que el Arte me lleve de viaje y me descubra caminos, que pueda descubrir veredas, ríos, laderas y montañas, mares de colores y estrellas que me hablan. Quiero cuadros que me hablen, películas que me distraigan, quiero discos que eliminen la ignorancia de mi alma.


No voy a descubrir a estas alturas el legado Cohen, hay cientos de especialistas de la figura de este artista y miles de ''cohenitas'' especializados en este escritor que cantaba y en los últimos años, más bien recitaba, por los motivos lógicos de su edad, aunque sí quisiera compartir alguna anécdota curiosa que recuerdo de este canadiense.






De vocación literaria, empezó a publicar poemas en 1956 y su última publicación si no me equivoco fue ''el libro de la misericordia'' en los 80's. A mediados de los 60's empezó a frecuentar garitos de música Folk de New York, debutando a nivel discográfico en 1968 y esto me lleva a la primera anécdota: al parecer, un adolescente Leonard estando de visita por España, escuchó tocar a alguien una guitarra española, unos arpegios enigmáticos con aires a Tárrega. Él guitarrista tenía embelesadas a varias chicas, esperó a que se fueran y se acercó a preguntarle si le podría enseñar a tocar así. Quedaron posteriormente y el anónimo músico le enseñó seis acordes. Le dijo que se los aprendiera de memoria y que se volverían a ver a la semana siguiente.
La semana siguiente llegó, pero el músico anónimo no se presentó a la cita. Cohen le buscó por la zona donde lo vió por primera vez, por las calles cercanas y barrios colindantes, hasta que alguien le dijo que el guitarrista se había suicidado.


Sus primeros discos podrían definirse como minimalistas, su guitarra acompañando sus versos naciendo de esa voz suya tan particular y algún instrumento más apareciendo esporádicamente.
Sus textos son por regla general de contenido intimista y de variantes progresistas. Actuó en el legendario festival de la isla de Wight en 1970 y de ahí en adelante encumbrado como uno de los mejores cantautores Folk.
A raiz de esta actuación y por ''cercanía'' geográfica, descubrió la isla griega de Hydra


Hydra se convirtió para Cohen en refugio de sus periódicos retiros, rincón idílico donde poder llevar un estilo de vida totalmente bohemio y alejado de focos y flashes.


Llegando los 80's y para no ser menos, la figura de Cohen quedó relativamente relegada a un segundo plano con la irrupción del Punk, pero ajeno a modas, siguió trabajando, hizo un cortometraje y recibió un premio en el festival de Montreux, así como un premio Award en Canadá por componer la música en la ópera-rock ''night magic'' y recobrando de nuevo la popularidad al final de la década con el disco '' I'm your man''.




''si quieres un amante, haré todo lo que me pidas
y si quieres otro tipo de amor, usaré una máscara para ti
si quieres un compañero, toma mi mano
incluso si quieres golpearme cuando estés enfadada
aquí estoy, soy tu hombre''


En 1988 recibió el Crystal Globe por vender más de cinco millones de discos fuera de EE.UU.  en 1991 entró a formar parte del Hall of Fame en Toronto y en 2011 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras y aquí viene la segunda anécdota al hilo de lo que en décadas pasadas le ocurrió con el guitarrista anónimo. Al recibir el premio, comentó que esos seis acordes le habían acompañado desde entonces y se encontraban plasmados en todas sus canciones. Un recuerdo emocionado y humilde de quien todo consiguió en la música para un guitarrista anónimo.




Y llegados a este punto y como guinda del pastel: John Cale (Velvet Anderground), Rufus Wainright, Surfin' Bichos, Enrique Morente, Il Divo, Bob Dylan o Jeff Buckley del que por este último casi deja de interpretarla en directo, al reconocer el mismo Leonard que Jeff le había superado y sentía que la canción ya no le pertenecía.
Me estoy refiriendo a ''Hallelujah'' una canción que nada tiene que ver con motivos religiosos, sólo está basada en conceptos bíblicos que hacen referencia a la gloria y la pena de amar.




''Oí que existía un acorde secreto
que tocó David y gustó al Señor
pero a ti no te importa la música, cierto?
Pues es así, la cuarta, la quinta,
El mayor baja, el menor sube
y absorto, el rey compone un aleluya.


Tu fé era sólida, pero necesitabas una prueba
la viste bañándose en la azotea
su belleza y la luz de la luna te sobrecogieron
te ató a una silla de la cocina
partió tu trono, cortó tus cabellos
y de tus labios arrancó un aleluya.


He estado aquí antes
conozco esta sala, he caminado sobre este suelo
antes de conocerte, vivía aquí
he visto tu estandarte
sobre el arco de mármol
el amor no es una marcha triunfal
es un frío y desgarrado aleluya.


Hubo un tiempo en el que me hacías saber
qué sucedía allí abajo
pero ahora no me lo muestras, verdad?
Recuerdo cuando
me aproximé a ti
la santa paloma también se te acercaba
y no exhalamos más que un aleluya.


Quizá allá arriba exista un dios
pero todo lo que he aprendido del amor
es a disparar a alguien que derrocó.
No es un grito
lo que de noche oyes
no es nadie que haya visto la luz
es un frío y desgarrado aleluya''.














Mantengo humildes mis orejas.