NOSOTROS

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jueves, 27 de abril de 2017

SECRETOS





SECRETOS


No me habléis de soledad, no me habléis de callar ni de silencio, pues nadie mejor que yo conoce esas palabras. Soledad, silencio, pues ese es el precio de los secretos. Hablar sólo como los locos.

Sí, sólo de solamente y no solo de soledad, que también. Sólo de solamente porque es verdad, hablo, me comunico con más personas, pero n o digo nada. No puedo contar aquello que quiero. Soltar este bozal que me cierra la boca. Solo de soledad porque hablo solo, me miro a los espejos improvisados que encuentro. Le hablo a los charcos, a los escaparates, e incluso a los espejos de verdad. En ellos encuentro algo de paz, porque en ellos reside mi secreto, ellos lo conocen y con ellos me puedo desahogar, sólo con ellos.

No me habléis de amigos. Los secretos son como peces, viscosos y resbaladizos, que pujan por escapar de la red donde se guardan. Os lo aseguro, no merece la pena perder un amigo por un pez huido, porque si es un verdadero secreto y consigue zafarse, no sería un verdadero amigo; que de esos hay muy pocos, y ya tengo bastantes sufrimientos guardando mis peces, como para tener también que sufrir el dolor de que los que pienso mis amigos, dejen de serlo o no lo sean en el grado que les suponía. Así que los amigos tampoco son un alivio.

Los secretos, son personales e intransferibles. La mejor forma de cargar con un secreto es olvidarlo, guardarlo en algún oscuro cajón de la mente y dejarlo allí. A lo mejor con el tiempo deja de serlo por sí solo o deja de tener el poder que mostros mismos le otorgamos. Nunca se sabe. Los secretos, a veces, no mueren, sino que se enquistan igual que esporas, como bacterias, como virus de una enfermedad crónica, esperando a que las condiciones mejoren, a que las defensas de su huésped bajen los brazos para resurgir. No, los secretos no son nuestros amigos. Son como una espada de Damocles apuntando al pecho, amenazándonos perpetuamente con su filo.

Así que lo mejor de los secretos es no tenerlos, sí definitivamente es mejor vivir sin ellos. Pero, ¡ay eso es imposible! Los secretos son la intimidad, lo que nos hace individuos, son lo que se guarda detrás de las puertas de nuestras casas.¿ Acaso no tenéis secretos? Entonces porqué bajáis las persianas, porqué no discutís en la calle, a la vista de todos. ¡Ah no! eso no son secretos ¡Y una mierda!

Eso también son secretos, pero son los vuestros y como a ladrones sorprendidos con las manos en la masa lo negareis todo. “No es lo que parece, te lo puedo explicar”

Sí, los secretos mas divertidos son los de otros, los que se descubren, no los propios. Siempre es más divertido el dolor ajeno. ¿Quién no se ríe ante una caída ajena? Sí, luego iréis a compadeceros y a prestar ayuda y todo eso. Pero la primera risa no os la quita nadie. Ese placer también es un secreto, sólo que es otro tipo de secreto, uno común, algo que todo el mundo tiene, pero de lo que no habla nadie.

Así que por eso, es mejor no enseñar los secretos, no dar pistas, de que los teméis o los buitres revoletearán por encima de vosotros, como invitados a un banquete, donde el horno todavía está frio. Pero lo más gracioso de todo, es que aún no sabréis, que vais a ser el plato principal, primero y el único de ese festín. Las mayores alimañas no tienen plumas ni pico, no vuelan, tienen dos patas como los buitres y los cuervos pero se hacen llamar personas

Secreto bonita palabra para no ser pronunciada nunca, porque si la nombras desaparece.