domingo, 15 de febrero de 2015

Azul #5




 

 





El despertador digital de la mesilla de noche señalaba las once y media, cuando decidieron irse a dormir. Antes habían estado viendo un programa de viajes en la televisión, esos que tanto gustaban a Eva. Ella siempre fantaseaba, medio en serio medio en broma, con abandonarlo todo, incluido a él (de un día para otro) y marcharse con Paula a un país lejano.

Luis no encontraba el momento de abordar el tema. Pensó en sacarlo durante la cena pero prefería que Paula no estuviera presente. Cuando la niña se fue a la cama decidió que esperaría al momento en que se fueran a acostar.
Eva con su pijama de dos piezas color vino tinta y botones blancos estaba junto a la cama de matrimonio, colocando cuidadosamente los pendientes, que acababa de quitarse en un pequeño joyero de alpaca labrada, que había sobre la cómoda. Él, sólo llevaba puestos unos bóxer de cuadritos azules, cuando entró en la habitación desde el baño, se atusaba el pelo mientras reunía fuerzas para hablar.
- Eva, cariño tengo que contarte algo, comenzó.

Su mujer escuchó el relato completo, en el que sólo omitió el episodio de la radio y el de su segunda visita a la gasolinera. No tenía claro por qué lo hizo. Pero algo en su interior le empujó a guardarlos en secreto, como algo privado y vergonzoso que no se puede confesar. Cuando terminó, Eva se le quedó mirando como si no creyera ni una sola palabra de lo que le había dicho. Luis para dar crédito a su historia saco la carta y el talón que había guardado en su mesilla. Se lo dio a leer. Ella lo hizo un par de veces, con expresión seria. Cuando terminó, miró a Luis y dijo:

- La verdad, todo esto es tan raro, que yo tampoco sé que pensar. Espero que no te hayas metido en ningún lío. Lo que más sorprende que te ofrezcan tanto dinero por tan poca cosa y sobre todo ¿por qué? ¿Por qué? Volvió a repetir hablando consigo misma y tras una pequeña pausa sentenció. Creo que deberíamos rechazarlo.
Su marido contesto alzando un tono la voz.

- Eva te juro que es tal y como te lo he contado. No sé, quizás sea una de esas cosas de favores en cadena... No lo sé. Lo único que sé es, que tenemos un cheque al portador de 3000,00€ sólo por ir a ver a un crío. Sería una tontería no cogerlo. ¿Qué puede pasar? Y continuó casi susurrando.
- Piensa en nuestra situación. Al paso que vamos ¿cuánto nos durarán los ahorros, si no encuentro trabajo? Con la ayuda por desempleo no cubrimos ni si quiera los gastos. Piensa en el colegio de Paula. Sólo con ese dinero tendríamos pagados más de 4 meses. Y volvió apostillar tomando las manos de su mujer y acariciándoselas entre las suyas. Piensa en eso...
Eva se zafó de Luis y se paseó por la habitación dando vueltas cabizbajas. Cuando completó el tercer giro a su circuito imaginario levanto la cabeza diciendo.

- Vale. Será como tú quieras iremos a ver al chico.

 Los abetos y cedros de troncos negros y copas verdes apuntalaban un cielo de borra sucia y gris que amenazaba con derrumbarse. La lluvia caía inmisericorde, martilleando, con furia esa mañana de sábado.
Al El Buen Pastor se llegaba por una pista de grava que nacía de una carretera comarcal a 120 km de la ciudad, tras atravesar un bosquecillo que lo ocultaba del resto del mundo. Estaba rodeado por unas verjas de hierro, acabadas en puntas de lanza, donde el óxido medraba. Era un edificio con planta de cruz, compuesto por dos alas y una nave central de tres alturas, en medio de una pradera de césped, verde, cuando no había calvas de barro rojizo. Los muros eran de ladrillo enfoscado en blanco, con refuerzos de granito. Los tejados de pizarra a dos aguas. De ellos sobresalían varias chimeneas que expulsaban el humo blanquecino de la calefacción. En la nave principal, se adelantaba un porche, con columnas de piedra y un portón de madera de dos hojas con tachones de metal, que recordaba al de una fortaleza. Sobre él había un cartelón con el nombre de la institución.
En la fachada se asomaban ventanas. Las del nivel inferior tenían rejas de hierro pintadas en blanco y las de demás estaban protegidas con un cerco exterior de tela metálica que recordaba a las de un gallinero. Parecían que su función era más impedir salir, que evitar entrar.
. Luis salió el primero del coche. Abrió un paraguas azul con el logo de una cadena de hoteles. Fue a resguardar a Eva y a Paula que salieron a continuación. A Eva no le parecía buena idea que les acompañara su hija, pero no tenían con quien dejarla así que no hubo otra opción. Luis cogió a la niña de la mano y los tres arrebujados bajo el paraguas azul subieron los escalones que conducían hasta el porche.

Una vez delante del portón Luis pulsó un timbre, que estaba justo al lado, empotrado en el muro bajo una tapa para protegerlo de los elementos. Pasaron unos segundos. Una mirilla se abrió y el rostro de una mujer apareció tras una celosía.

- Buenos días, en que puedo ayudarles, dijo con una voz fría y carente de interés.
- Buenos días .Contesto Luis alzándose en portavoz familiar,
- Venimos a visitar a un niño. 

La mujer replicó sorprendida, casi molesta.

- Lo siento debe haber un error en este centro no hay régimen de visitas.
Eva y su marido se miraron. Luis volvió a tomar la palabra mientras sacaba del bolsillo interior del abrigo la documentación.
- Perdone que insista; pero antes de marcharnos, nos gustaría que viera esto .Dijo acercando el documento a la mirilla, para que pudiera leerlo.
Tras unos instantes la mirilla se cerró y se oyó el ruido de unas llaves. El portón se abrió con un lamento de bisagras.

La mujer que salió a recibirlos aparentaba unos 60. En la cara las líneas de expresión, hacía varios años que habían pasado a la categoría de arrugas. Los ojos grandes y perfilados de negro igual que sus pestañas, cargadas de mascara acentuaban aún más sus ojos oscuros. El pelo cano, sin teñir, caía sobre sus hombros como una cascada de plata sin bruñir. No era una belleza; pero tuvo que romper algún corazón en su juventud. Llevaba unos pantalones grises de pinzas y un jersey de lana negro, sobre el que sobresalían los cuellos de una camisa blanca. Los zapatos también negros, de dos dedos de tacón le daban una talla media, que no tenía.

Los invitó a entrar y se disculpó.
- Perdónenme pero tienen que comprender que esto es del todo excepcional. Por favor si tienen la bondad de esperar unos minutos, comentó señalando una habitación que se habría a la derecha del hall de entrada. Los tres entraron en la sala.
Era poco más que dos sofás de polipiel, marrón algo ajados y una mesita de cristal y cuerpo de metal dorado, que ocupaba el vértice del ángulo formado por los dos divanes, no había ventanas.
Se sentaron Paula junto a Eva, en un sofá y Luis solo, en el otro .Cuando estuvo segura de que la mujer había desaparecido Eva miró a su marido y habló.

- A mí este sitio me pone los pelos de punta. Y ¿qué era eso?, de que esto es... ¿cómo dijo?; excepcional. Dios mío en que lío nos estaremos metiendo.
Pasaron unos diez minutos, cuando el ruido de los tacones, sobre el suelo de terrazo, anunció la vuelta de la mujer. No volvía sola. La acompañaba un hombre. Luis y Eva se levantaron al verlos entrar. 

- Les presento al Doctor Orgaz. Comentó la mujer. El doctor era hombre bajo, de unos 50 años, completamente calvo, de cara rolliza y gafas de montura redonda, que le daba un aire bonachón .Llevaba una bata blanca desabrochada, que dejaba ver, una camisa a cuadros marrones y verdes y unos pantalones de pana beige. Es el director de este centro. Informó.
-Buenos días, dijo mientras le tendía la mano. Me ha comentado Livia que venían a ver a un niño y que traían un permiso "especial", ¿verdad?
- Sí, creo que se llama Set. Dijo Luis, ofreciéndole la documentación, después de estrecharle la mano y presentarse él y al resto de su familia.
-Ya veo. Contestó el doctor a la misma vez que examinaba los papeles. Bueno, pues vamos allá. Livia por favor lleve a Set a mi despacho.
- Si tienen la amabilidad de acompañarme. Dijo a los visitantes instándoles a seguirlo.

Livia desapareció con el golpeteo de sus zapatos de tacón tras de si.
Le siguieron por un laberinto de pasillos pintados de blanco y zócalos alicatados en el mismo color, que regularmente se veían flanqueados por puertas sin rótulos, que informaran de la utilidad de la habitación a la que se abran.
Eva caminaba, cogiendo de la mano a Paula, un paso por de detrás de su marido, que encabezaba la marcha junto al doctor. No dejaba de dar vueltas a la cabeza. ¿Un doctor, director de un Orfanato? y este silencio, en un lugar que se supone que debe estar lleno de niños. No le quedaba ninguna duda. Este lugar, no era una casa de acogida; era algún tipo de hospital. Ese solo pensamiento le hizo ponerse aún de peor humor, del que ya estaba. Venían a ver a un niño enfermo Dios sabe de qué y Paula se paseaba por un hospital. Cada paso que daba, se reafirmaba más en su opinión primera. No tenían que haber venido.
 Continuará...
 AZUL #4 

sábado, 14 de febrero de 2015

Me miró y todo cambió. Fué su luz, fué su amor.

Tendría unos nueve añitos cuando empecé a sentir mariposas estomacales. Era una sensación extraña, casi conocida, aunque diferente a las del cariño que sentía hacia mis padres o hermanos. A ellos sabía que los quería y los necesitaba para todo, pero esta sensación de ir en una montaña rusa, me desbordaba, no sabía cómo encauzar ese torrente de sensaciones y sentimientos que me habían atropellado esa tarde en la escuela, cuando la morenita de pelo corto me miró y me sonrió.

Estaba sentada una fila por delante de mí y recuerdo que se volvió con esa sonrisa inocente que dejaba ver en primer plano todos los dientes que tenía. Y todos los que no.
Me rozó la mano suavemente y con brevedad y después se volvió a sentar correctamente como si nada hubiera pasado, aunque yo creo que se dió cuenta hasta Ghandi.

Tambien recuerdo que desde ese momento hasta bien pasados unos meses, yo no era yo. Me había poseído una de las cabras de mi vecino Ramón, estoy convencido, porque aquello no era normal, no se podían hacer tantas gilipolleces sólo porque ella estaba delante y cuando no estaba, pensaba en todas las que podría hacer, pero siempre había cerca alguien (como por ejemplo, mi amada hermana mayor. un beso, guapa, que sé nos lees) que se encargaba de hacerme olvidar sin contemplaciones las más absurdas pero inocentes (o no tanto) ideas que se me iban ocurriendo, como cazar una lagartija y dársela dentro de un sobre con su nombre escrito. El de la lagartija no, el de ella.


Épocas de una vida que guardo con cariño e ilusión, porque sé que no volverán a repetirse nunca más en la historia del universo, historias y sentimientos únicos, especiales, llenos de magia e inocencia, igual que los has tenido tú y cualquier ser humano que esté o haya estado aquí, en el mundo de los vivos.

Pero el tiempo pasa, pasan los días, los meses, los años y creces y avanzas en la vida e inevitablemente el sentimiento que experimentaste aquélla vez un buen día se vuelve a presentar ante tí y aún haciendo toda la oposición a ello con todas tus fuerzas,caes rendido ante la luz, el brillo del sol, te sientes flotar, el mundo se para y de pronto, te sientes eterno, indestructible, parece que tus sentidos duplican su efectividad, eres una maravilla de la naturaleza y tu única ambición es estar con esa persona, hacerla reir, verla feliz!

''luce el sol en todas las esquinas
y en mi alma nace una ilusión.
es el despertar de un nuevo día
y en un sueño encontré la razón:

me miraste y entraste
en mi corazón
y en tus ojos, por fín!
descubrí el amor''

                                           KHAYR

Dicen que el amor todo lo puede, todo lo arregla, todo lo cura y es todo locura, pero es una locura esto del amor.



 Tambien me enamoré de la música. Ella es la ''culpable'' de muchas decisiones firmes que he tenido que tomar en mi vida, me acompaña desde que apenas andaba hasta el día de hoy, cada día, incansable, sorprendente, provocadora de mil y una sensaciones indescriptibles para mi alma, siempre con un vestido nuevo, siempre con un nuevo peinado, un nuevo brillo en su rostro, siempre dispuesta a darme lo mejor que tiene a cada momento que pasa, a cada vez que respiro y yo la miro y la siento y no me niego y me entrego.



Qué sentido tendría la vida sin amor? Seguramente no hubiéramos bajado de los árboles, ni se hubiera construido el Taj Mahal ni se hubieran fabricado las más bellas ropas ni tejido telares de seda ni se hubiera podido inmortalizar la belleza en forma de pinturas o fotografías. Seríamos una especie salvaje, primitiva, oscura.
No se hubieran podido escribir los versos más hermosos para tí aquél día ni hubieras sentido la necesidad de ir ahorrando con mucho sacrificio mes tras mes, renunciando a muchas cosas necesarias para tí, a cambio de hacerle ese regalo que sabes que tanta ilusión le va a hacer.

Lo que sea, por verte sonreir...


''quiero verte al fín
y poder sentir,
quiero tenerte cerca.
poder descubrir
que estás junto a mí,
quiero estar siempre cerca,
cerca de tí...''

                                                KHAYR


Confesaría muchas cosas, que sin tí no soy nada, como dice esa canción.
Que contigo soy mejor, lo digo yo, lo sabes tú.

Que te espero, que me esperas, que te quiero, que me sueñas, que te amo, que me anhelas, que te busco, que me encuentras, en el cielo y en la tierra se amontonan en tu puerta.
Todos callan, todos miran, a ver si sale la estrella, a ver a donde camina, a ver si nos ilumina, a ver si es tan guapa de cerca.


Eso es para mí el amor, un río de sensaciones, de emociones y de vida por vivir y por compartir, una vía directa a la eternidad, al sueño eterno..


Soy un roquero irrecuperable, lo sé. Pero soy yo y así va a seguir siendo hasta el día del sueño eterno.
Hoy catorce de Febrero es el día indicado para este tipo de cosas, pero el verdadero amor no entiende de fechas, ni de actividades comerciales impuestas.

El amor sólo sabe de amor.

viernes, 13 de febrero de 2015

NIGHTWISH - Èlan (OFFICIAL VIDEO)



  Parecía que no iba a llegar nunca, pero todo tiene una fecha y el reloj es implacable..

Por fín está aquí lo nuevo de Nightwish Élan es el single de adelanto del nuevo trabajo de la banda finlandesa de Metal Sinfónico.

Un tema sencillo, directo, sin complicaciones rítmicas ni complejos desarrollos instrumentales (tal y como nos tienen acostumbrados por otra parte)



La presentación del single viene muy bien equipada, contiene la cancion, una cara ''b'' Sagan, la versión instrumental de Élan y un radio edit.



Es el primer trabajo oficial publicado donde canta la última incorporación a la banda: Floor Jansen (ex After Forever y Revamp) sustituyendo desde el 2012 a la anterior cantante, Anette Olzon y en la batería está Hahko, que sustituye temporalmente a Jukka, aquejado de un cuadro de insomnio severo, por lo que estará fuera de los escenarios alrededor de un año.



Tambien se va notando cada vez más la mano de Troy Donockley con sus arreglos de flauta, gaitas, etc. que le da ese aire celta tan distinguido.



El disco saldrá a la venta el mes que viene y tendrá una duración aproximada de 80 min.























miércoles, 11 de febrero de 2015

LA CASA #16










La boca/puerta seguía cerrada, había metido la llave y la había girado pero el cerrojo aún se empeñaba en no dejarlo pasar. Golpeó con el puño, sintió dolor en la mano y en la cabeza que retumbó. La madera maciza recibió el impacto en silencio y sin inmutarse. No había timbre.

- ¡Laura, ábreme! ¡¿Va todo bien?!
En los oídos su propia voz le sonó ridícula y débil a pesar del silencio nocturno. Laura no lo oiría.

Otra aguja de dolor se clavó en el acerico/muñeco de vudú en que se había convertido. La oscuridad de la noche repentinamente tornó en azul, un azul lacerante que le quemaba. Se protegió los ojos con las palmas de las manos intentando protegerlos de ese resplandor eléctrico. En nada o en muy poco le alivió, pues aquella luz no provenía del exterior si no del interior de su propia testa. Fue como una ola, cuya resaca le dejó manchas negras en el campo visual y un pulso doloroso, soportable, en la base del cráneo que igual que una boya meteorológica advierte que el temporal no había acabado, que más adentro, en el corazón azul del océano la tormenta se rearmaba.

Tenía que entrar en la casa, tenía que encontrar alguna manera de hacerlo, la pura frustración le hizo embestir con el hombro al portón. Notó como algo crujió dentro de él. Así no lo conseguiría.

Rodeó la casa escudriñando, buscando alguna forma de trepar hasta una ventana de la segunda planta. Tonterías, era imposible para él, no era ningún atleta, ni incluso aunque le arrojaran una cuerda podría conseguirlo, sólo miraba hacia arriba y andaba, rondando  alrededor de la casona, que se bahía convertido en el brocal de un pozo en el que él estaba atrapado sin remedio.

Pero tenía que entrar, allí dentro estaba su familia y tenía que sacarla. Algo pasaba, lo presentía. Era algo más que una corazonada,  algo más que el recuerdo de dolor de una cicatriz cuando cambia el tiempo. Era ese algo que lo hacía raro y diferente, ese algo que tanto se habían esforzado, primero su madre y después él en ocultar. Era su don que ahora se expresaba con la claridad de la desesperación, que luchaba por ser reconocido, como el catatónico que araña la tapa del ataúd para convencer al mundo de que estaba allí y de que estaba vivo y que ahora le gritaba desde dentro de sus entrañas: ¡Corre, sálvalos!

El garaje, ¡las herramientas!...La idea era un cuchillo caliente abriéndose camino entre su masa encefálica de mantequilla. Seguro que allí encontraba algo que le permitiría abrir la boca a aquella casa. Pensó en un mazo o algo que pudiera utilizar como ariete pero lo más parecido que halló fue un hacha. Bien, golpearía la puerta con el contrafilo hasta arrancar el cerrojo y si no, al menos Laura oiría los golpes.

El peso del hacha le reconfortó y por unos instantes todos los dolores desaparecieron. Comenzó a andar de nuevo en dirección al portón. La suelas de goma de sus zapatos de deporte manchados de vomito aplastaron la grava del suelo con seguridad. Levantó la cabeza y miró directamente a la boca/puerta sonriendo, había llegado el dentista.

Continuará...


 LA CASA#1