domingo, 3 de abril de 2016

AZUL #29










Laura se negó rotundamente a establecer cualquier tipo de turnos para velar a Paula. Ella no se movería de su lado y punto, no había nada más que hablar. Luis haría de enlace con el exterior. Él le traería lo que necesitara. El aseo personal, que durante la primera semana había descuidado, no sería un problema, seguiría usando el baño de la habitación. Sí, no tenía ducha, pero se las apañaba, y si fuese necesario se raparía la cabeza, pero no se iba a apartar del lado de su hija, nada de este mundo o de otro, la haría apartarse de allí.
 Ésos eran problemas menores. Ahora, tenía la certeza absoluta, de que el mal que aquejaba a su hija, no tenía ningún origen natural, como había sospechado. Después estaba la historia de Luis y lo del espejo. ¿Qué debía hacer? Habían pasado dos noches desde el episodio de los pitidos, prácticamente no había dormido, y así desde que la niña ingresó, pequeñas cabezadas de las que despertaba sobresaltada y con el corazón apunto de salírsele por la boca. Tenía miedo a dormir, a cerrar los ojos, miedo de apartarlos de Paula, miedo a que durante ese tiempo le pasara algo y ella estuviera dormida. Pero por otro lado, estaba la posibilidad de ayudarla, usando el espejo, como había dicho la fulana. ¿Y qué quiso decir con “no estábamos solos”? Iba a terminar perdiendo el juicio si no lo había hecho ya.

 Se levantó del sillón de polipiel azul y se arrimó para mirar otra vez a Paula, al parecer ella era la única que podía ayudarla. Debía tomar una determinación, soñar o seguir confiando en la medicina. En su mente no habrían cabido esas tonterías de control mental, apariciones y demás patrañas para frikys… pero eso había sido antes, ahora era.....distinto. Si tenía que usar un espejo en un sueño, para salvar a su hija lo usaría con fe ciega. Lo que la perturbaba era que en el sueño dónde vio el espejo, en el que estaba Paula, no fue agradable, más bien todo lo contrario. El espejo era un cepo, que terminó cazando a la rata en la que ella se había convertido y eso la tenía preocupada, aún más preocupada, si eso era posible.

 Volvió al sillón y se dejó caer el suspirando. Quisiera o no, el sueño terminaría venciéndola, pero preferiría dormir cuando Luis volviera; o ése era el plan. Plan que no coincidía con el de Morfeo, que la acogió en sus brazos antes de que pudiera darse cuenta. En ese mismo momento a media ciudad de distancia el teléfono de su marido sonaba.
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Allí estaba su reflejo, mostrándole su belleza infantil. Su piel de fina porcelana, sus labios rosados y sus ojos inocentes, que sólo sabían decir la verdad. Los cabellos le enmarcaban el rostro con una cascada de oro ensortijado. Parecía una princesa; era una princesa. Contempló su tiara, como para confirmarlo. Las esmeraldas engarzadas en la fantasía de hilos de oro blanco, brillaron asegurándoselo. Ella, la princesa Paula, o como se llamaría desde hoy, Dorothy. Habían sido unos días agotadores, no podría decir cuántos habían pasado. En Oz la sensación del paso del tiempo era distinta. Desde que llegó no había visto ningún reloj o nada que se le pareciese. Algunas jornadas eran breves y duraban lo que un amanecer seguido de un atardece, mientras que otras se alargaban, como si en vez de ser un día, fueran dos o tres seguidos, sobre todo cuando estaba él. En los días que el espantapájaros aparecía, la bola brillante del sol se paseaba por el cielo, pavoneándose, sin prisas por irse a descansar. Por el contrario, cuando estaba a solas, el astro amarillo corría a ocultarse, apresurado como una cenicienta que llega tarde. Las noches en cambio siempre aparentaban ser de la misma duración, antojándosele muy cortas. Pero lo más sorprendente era que no tenía necesidad de dormir, hasta que el sol se ponía. Daba igual que fuera un "día corto" o uno "largo", se adaptaba a las horas de luz, como una flor, desplegándose con la mañana y recogiéndose con la oscuridad, descansando lo suficiente, en función del siguiente día, en el que no volvería a tener sueño, hasta el ocaso. ¿Quizás, el espantapájaros controlaba el tiempo, o a los habitantes de ese mundo o a ambos? ¡Todo era tan raro! Fuera como fuese, estaba agotada. No sabía cuántos seres le habían besado la mano, ni cuantas veces había dicho "encantada" haciendo que sonreía. Fue como ir a la estación a recibir a mil "titas recién llegadas del pueblo". Vio, toda clase de seres, y todos parecían haber salido de cuentos, pero de cuentos que no se habían contado o escrito aún. Desde pequeños
hombrecillos, que lucían largas cabelleras de hierba verde a poderosos centauros. Tuvo miedo, sobre todo al principio, pero según fueron pasando las comitivas, comprendió que no tenía por qué tenerlo, ya que, esas gentes sólo venían a presentar pleitesía a su nueva princesa, a ella.

 Durante las largas recepciones, la doncella que la había peinado, la acompañó sentada justo detrás de ella, susurrándole consejos y recomendaciones, que le permitieron actuar correctamente en todo momento. El espantapájaros también permaneció sentado a su lado izquierdo, pero en un trono que hacia pequeño y pobre al suyo. Tallado en solo bloque de mármol blanco, de vetas verdes e incrustaciones de esmeraldas del tamaño de puños parecía el asiento de alguien mucho más grande que el. Permanecía allí, a casi un metro por encima de ella y a más de dos del resto, solo, en silencio; a lo mejor estaba dormido. ¿Pero dormían los espantapájaros? Creía que no, aunque se suponía, que tampoco podían hablar o caminar o mejor aún, ser reyes. De todas formas por muy rey que fuese, desde el suelo debía tener el aspecto de un puñado de palos envueltos en un manto verde. Paula pensó que podría pasar por un nido de pájaro. Uno de esos pájaros a los que les gusta las cosas brillantes. ¡Qué gracia! Sobre el respaldo del trono, que se alzaría otros dos o tres metros más, estaba posado el mono alado. Aquella desagradable criatura que no dejaba de husmear y mironear. Paula detestaba que le mirara; era volver a recordar cuando la atrapó entre sus garras. El bichejo debía intuirlo y disfrutaba posando sus grandes ojos amarillos sobre ella y aullando, mostrandole sus afilados colmillos. Lo único que podía agradecer al espantapájaros, es que lo mantuviera alejado de ella.

 Ahora, sentada en el tocador de su cámara, intentaba apartar todo eso. Estaba sola y tenía que aprovechar la ocasión. No sabía cuándo volvería a tener una como ésta. No sabía si el próximo día iba a durar mucho o poco, o si no iba a tener que dormir nunca más. Pero sobretodo, tenía una duda que no se atrevió a consultar. Una curiosidad que le daba miedo satisfacer. ¿Por qué la habían nombrado Dorothy XXIII? ¿Dónde estaban las veintidós anteriores? Había cosas que era mejor no saber. Los parpados comenzaron a pesar y la necesidad de bostezar, le hizo abrir la boca hasta que sus ojos lagrimearon. El sueño se acercaba, y pronto no podría resistirlo .Había que usar el espejo como le dijo la doncella, tenía que salir de allí, tenía que llamar a mamá.
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- Buenos días, Don Luis.
El auricular vomito las palabras, que fueron recibidas como un cubo de acido volcado en el oído. Primero notó el frio de la sorpresa, luego el fuego de su corrosión.

- ¡MALDITO HIJO DE PUTA! ¡¿QUE LE ESTA HACIENDO A MI HIJA?!

La respuesta nació en la parte más primitiva del cerebro, aquella que sigue siendo igual que cuando en el mundo dominaban los reptiles. Luis estaba en casa, habia ido a buscar algo de ropa para Laura y de camino asearse e intentar descansar algo, si era capaz. Intentó contactar con ellos varias veces; la última, después de oír la canción en los monitores de Paula. Pero nadie respondió a sus llamadas. Era como si se los hubiese tragado la tierra. También pensó en volver al Buen Pastor, pero el miedo a que cuando volviera su hija “no estuviera”, se lo impidió y ahora esta llamada.

- Ah su hija, de ella precisamente quería hablarle. Venga a mi casa, en el campo. Ya sabe dónde está.... ¿No? Mire el navegador de su teléfono...como la primera vez jajaja. Le estaré esperando. No tarde.

Habían levantado una cerca metálica alrededor de la casa y plantado arizónicas, que con un poco de tiempo la ocultarían. Un heraldo en forma de columna de polvo, anunció que Luis se acercaba por el camino sin asfaltar a toda velocidad. El coche apareció por entre los arboles como un fiera desbocada. Teniendo que clavar sus garras neumáticas en la tierra, para no arrollar la verja que le cerraba el paso a la propiedad. Cara de perro le aguardaba en la puerta de la casa de aspecto de búnker enladrillado en rojo. Luis recodó la primera vez que la vio y como le llamo la atención las ventanas escasas, no sólo en cantidad si no también en dimensiones, por eso la comparación con un búnker le pareció una buena forma de describirla. Su techo, a cuatro aguas parecía indicar la existencia de un patio central que suministraría la luz natural. No sabía exactamente por qué su atención se entretenía con aquellos detalles, pero lo hacía. Quizás observaba al enemigo como el púgil que lanza golpes de tanteo. O quizás su mente tenía que buscar alguna evasión por el bien de su propia integridad. El hombre acaparado, de torso robusto inclino la cabeza a modo de saludo y le instó a seguirle. Luis avanzaba por los por los pasillos en penumbra con el latido de su corazón zumbándole en las sienes. En breves instantes iba a echarse a la cara a aquel maldito viejo. Esa maldita piltrafa humana que estaba destrozando su mundo. Un hombre al que destruiría sólo con un puñetazo. Sin ni si quiera darse cuenta, en su cabeza se coló una imagen; la de un viejo paseando a un Doverman. Él era ese perro, podría devorar a su amo, pero era el viejo era el que llevaba la cadena que estrangulaba su cuello. El anciano era el amo y le obligaría a obedecer. Sintió como
el fracaso y la impotencia apagaba su furia con un balde de agua fría de realidad. Seguía siendo el mismo hombrecillo cobarde de siempre. Casi chocó con el matón que se detuvo junto a una puerta de doble hoja, golpeó la madera y la puerta se abrió. Apareció el otro matón, que se retiró dejando el paso libre a Luis. Si en la casa reinaba la penumbra en esa habitación lo hacían las tinieblas. Dio un par de pasos hacia el interior de la sala, hasta el límite donde el gris se convertía en negro. Cara de pájaro salió de la habitación y cerró la puerta tras de si. Entonces la oscuridad fue total. Una oscuridad que casi se podía mascar, una oscuridad espesa. Esa puerta era el brocal de un pozo y él se había sumergido en sus aguas negras.

- Buenos días, Don Luis, me alegro de volver a verle.
Escuchó la voz del viejo, rasposa y gutural. Al final de cada palabra se percibía el silbido agudo de un muñeco hinchable que perdiera aire cada vez que abría la boca. Aquella voz le ponía los pelos de punta.

- ¿Qué tiene que decir sobre mi hija? El poco valor que le quedaba en el cuerpo le calentaba la sangre. ¡Qué le está haciendo! Los dedos se curvaron transformando sus manos en unas garras y dio un paso más en la negrura insondable.

- Me está asustando... jo jo jo. Es un payaso muy divertido. Mire, sólo se lo voy a decir una vez, estúpida e insignificante criatura. Si me vuelve a levantar la voz o a insultar hare que sus sesos se le cuezan dentro de la cabeza y luego me los serviré de cena. ¿Me ha comprendido?

Las centellas azules relampaguearon en la oscuridad. La reacción del viejo, lo paralizó, las luces azules penetraron por las pupilas dilatadas ansiosas de luz. Sintió su frio helador y ardiente al tiempo, como un colirio de nitrógeno líquido que lo cegaba y lo colmaba de azul. Por un momento pensó que había muerto. En su cabeza veía su vida pasar, rodando sobre los cabezales de una moviola infernal. Vio o recordó la primera vez que vio la luz, cuando abrió los ojos, segundos antes de su alumbramiento, aún en el canal uterino. Sus primeros recuerdos, su madre, sus ojos, el roce de sus labios sobre sus pechos y la tibieza de su leche. Luego se vio gateando sobre un suelo de linóleo marrón, avanzando por un pasillo. Debía ser su casa, pero no estaba seguro, todo era tan grande. Avanzó hasta entrar en el baño. Entonces oyó la música. Su madre estaba metida en la bañera.
- Hola mi Bebé, ¿dónde vas mi amor? Anda, ve con papá. ¡Marcos! , ¡Marcos ven a por el niño!
- Ahora voy cariño, ahora voy.

La música era, era preciosa era… pero no podía ser, era la canción de la película y le atraía como una bombilla a un insecto. Él era un bebe y quería coger aquella música tan bonita que salía de aquella cosa de plástico rojo. El aparato de radio, estaba apoyado sobre el borde de la bañera a los pies de su madre conectado a una toma de corriente cerca del lavabo... Alzó sus manitas regordetas, que se enredaron con el cable.

¡Noooooooo!. No, él no lo hizo. Su padre le contó que fue un infarto cerebral. No, aquello era otro truco, esos recuerdos eran falsos. Pero ese grito era tan... y el olor a carne quemada era tan real. El azul desapareció y el negro volvió ser el dueño de todo. Se había derrumbado y yacía sobre el suelo hecho un ovillo llorando como un bebé, un bebé que ha asesinado a su mamá y sobre él, la risa negra y húmeda del viejo. Jo jo jo.

-Por favor...Por favor qué quiere de nosotros. ¿Por qué nos hace esto? ¿Por...qué? Suplicaba desde el suelo.

- Jo jo, jo jo. Mi pequeño gusano, por eso le he hecho venir, para darte la explicación que tanto busca. Será mi regalo de despedida, por sus servicios y el de su familia...jo, jo jo. Ahora levántate del suelo. Un metro a su derecha hay una silla, siéntase. Luis estiró la mano buscando. Sus dedos rozaron las patas talladas y se aferraron a ella.

Continuará…






sábado, 2 de abril de 2016

Dr, Jeckyll & Mr. Rock: Cambio de guardia

Dr, Jeckyll

1977 Mientras grupos y solistas presentaban sus trabajos en medio mundo tales como Barbra Streisan. Supertramp, Stevie Wonder y Bee Gees mojaban bragas a tutiplén, Mr. Zimmerman, Bob Dylan publicaba ''Street Legal'' un disco con un sonido un tanto alejado de sus anteriores plásticos de sonido más dulzón, intimista o reivindicativo. Esta vez era algo más áspero, como queriendo mostrar la inquietud de su yo interior.

Decimooctavo álbum y especial entre otras cosas porque Dylan agregó a sus canciones el trabajo de una banda numerosa, con pianos, vientos, percusiones y coros femeninos, dando un empaque diferente a los anteriores trabajos. Una proyección de sonoridades nuevas para una propuesta diferente.

Nueve canciones grabadas en una mesa de veinticuatro pistas, todo analógico. El estudio de grabación era un trailer, ya que Bob por necesidades de contrato andaba justo de tiempo para la entrega de material y no encontraba un estudio profesional en la ciudad que pudiera grabar una banda de estas características.

La falta de tiempo le llevó a repetir trabajo con el mismo productor del disco anterior y con el que no quedó muy satisfecho del resultado final, sin menoscabo de la calidad de las canciones. En especial la primera y la ''culpable'' de éste post.

Las canciones de Bob Dylan no solían extenderse mucho en duración, una media de cuatro minutos aproximadamente. No había necesidad de extender mucho más una canción que lo que den de sí cuatro estrofas y dos estribillos, suficientes para lanzar un mensaje.

Pero para esta ocasión no escatimaron tiempo, se recrearon buscando intros, melodías de saxofón, coros de respuesta a las melodías y hasta un solo de guitarra se puede escuchar casi al final. Una nueva presentación en sociedad de lo que anhelaba hacer en directo, quizá dejándose llevar por lo que ya llevaban años haciendo bandas como Allman Brothers, Jam Bands que se recreaban en su propia música y alargaban las canciones todo lo que querían según el estado de ánimo de los músicos y el ambiente o la energía que flotaba en el lugar.

Un cambio. Una necesidad de confesarse ante la audiencia y contar de forma Dylaniana, a su manera, los cambios interiores que estaba viviendo y los compartía de la mejor manera: en forma de canciones que trajeran un cambio.

Un cambio de guardia.


Más de siete minutos de duración que no se hacen pesados y que Dylan te va contando en cada estrofa sus vivencias en la música, su vida sentimental y la visión del mundo para él en esa época. Nunca entendí del todo la letra de esta canción al traducirla. Mi nivel de Inglés está entre andar por casa y patético, así que tengo que tirar de traductor de estos que hay por internet y no me dá credibilidad total ninguno porque las traducciones son literales y después está el trabajo creativo de reinterpretar o intentar adivinar siendo muy empático, lo que nos quiere transmitir el artista.

Llegados a este punto digo siempre lo mismo: no importa si no se entiende la letra, lo que verdaderamente importa es lo que te hace sentir la canción cuando la escuchas. Eso es con lo único que hay que quedarse.

Incluso hasta para los fans y críticos musicales de esa década, les sirvió la canción para debates radiofónicos y críticas literarias en algunos casos feroces, elucubrando y especulando con el verdadero mensaje de la letra de la canción, llegando en algunos casos a acusar a Dylan de acercarse al oscurantismo! Ya hay que ser obtuso, torpe y abrupto para llegar a excupir semejante proclama.

Nada más lejos de la realidad. Dylan está cantándonos a su manera acerca de sus vivencias musicales, la evolución de su vida sentimental y su reciente abrazo al cristianismo, pero no olvidemos que Bob es Bob y hay que estar acostumbrado a devanarse los sesos intentando entender algunos de sus textos.

Cambio de guardia sólo fué tocada en direto en la gira de presentación del disco en 1978 y nunca más volvió a tocarla. Cosas del cantautor y su introversión tan acentuada.

Me ha costado más de lo habitual encontrar una muestra decente de lo que era la canción tocada en directo en 1978. La versión oficial del disco apenas hace justicia a lo que podía llegar a dar de sí en directo, pero hay una grabación que muestra a la banda en plenitud y a un Bob Dylan muy esforzado en cantar. A su manera, pero cantar.

                                    
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Mr. Rock

2012

Para conmemorar los cincuenta años de Amnistía Internacional, entre otros actos se organizaron varios shows en vivo con los artistas más implicados en causas como las que denuncia esta organización.

De entre ellos una banda llamada The Gaslight Anthem hicieron una versión más que decente de ''Cambio de guardia''. Rock sencillo y directo, adaptando a su estilo los fraseos del saxofón en las voces, consiguiendo un buen climax final en una versión potente y de buena calidad auditiva.

Es de agradecer que las nuevas bandas rescaten alguna vieja canción de vez en cuando y la actualicen, es una buena forma de mostrar a las nuevas generaciones que les escuchan acerca de sus influencias artísticas y orientar a los recién llegados sobre las bases de la música hace cuarenta o cincuenta años.


Todo es diferente, pero nada ha cambiado.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Los recuerdos de la harina (by Coquito)



María era de estatura baja y piel clara, ojos azules, pelo blanco y nariz respingona. Ardilosa y pulcra, siempre andaba haciendo cosas en casa. Varias a la vez. La cocina de su casa daba a un pequeño patio interior con un jazminero, azucenas y un galán de noche para perfumar toda la casa de forma natural.

La recuerdo con un vestido de medio luto con florecillas blancas, unas zapatillas de tela y suela de goma, de paño por dentro, el pelo recogido y un delantal con encajes de producción propia, artesanal como todo lo que había en su casa.

En la cocina de María, mi abuela, siempre había alimentos de temporada y harina, mucha harina para hacer diferentes platos según las fechas del calendario.

Uno de mis recuerdos favoritos de ella eran los platos típicos de semana santa y entre ellos, aquellas tortas de bacalao irregulares en su redondez, pero perfectas en su sabor....

Y de esos recuerdos, esta receta:

-Tortas de bacalao


Ingredientes:

-150gr. de lomo de bacalao desmigado
-2 huevos
-4 dientes de ajo
-perejil fresco
-harina de trigo
-250ml. de leche (un vaso de los de agua)
-2 sobres de gaseosa ''el tigre'' o medio sobre de levadura ''royal''.
-sal
-colorante alimenticio
-aceite de oliva para freir

Preparación:

-Compramos el bacalao en salazón, lo troceamos y lo ponemos en remojo de un día para otro cambiándole en ese tiempo el agua tres veces, manteniéndolo en el frigo todo ese tiempo.

-En una fuente, batimos los huevos y le hechamos el ajo y el perejil muy picaditos, el bacalao ya desmigado y la leche. Removemos bien y le añadimos la harina tamizada con la levadura y seguimos removiendo.
-Añadimos un poco de sal y el colorante, que se mezcle todo bien.
-La masa ni tiene que estar muy clara ni muy espesa; que resbale bien de la cuchara.
-La dejamos reposar una media hora.
-Ponemos una sartén con el aceite a fuego medio/alto.
-Cuando esté caliente el aceite, vamos hechando masa a cucharadas de una en una, sin que se toquen para que  no se peguen.
-Les damos la vuelta hasta que estén doradas.
-Sacamos y escurrimos en papel absorbente.



Hay muchas más recetas de cocina para estas fechas, pero he querido mostraros cómo las hago yo según me enseñó mi abuela.
Tambien hay leche frita, paparajotes, pestiños....todo son recuerdos de la harina..



Vive!




Todos los días la vida nos pone a prueba. Eso todos los que llevamos algún tiempo ya viviéndola lo sabemos, de la misma forma sabemos cada cierto tiempo, como si fuera un examen de fin de ciclo, la vida nos reserva un nuevo reto, más duro y especial. Bien sabe ella que lo vamos a superar, bien lo sabe, pero no por ello dejará de ponérnoslo y no por ello vamos a dejar de sufrir. Esta es la huella de mi última prueba, mi respuesta al examen.
 Leo estos versos y me ayudan a levantarme por las mañanas y a mirar hacia delante con alegría de saberme triunfante, consciente de lo aprendido y del dolor con el que aún me laten las heridas. La dejo aquí, por si a alguien también le puede servir, en nuestro cajón, dónde escribimos desde el alma, donde no importa quien seamos afuera porque aquí somos lo que queremos ser y lo que realmente somos. Suerte.


 
 
 
@hothorchata

lunes, 21 de marzo de 2016

Mi amigo Bona, Fausto Taranto y los pelos de punta!

Dicen que ''nada ocurre por casualidad'' y en muchas ocasiones a lo largo de mi vida me he ido convenciendo de ello.
Unas veces por simples decisiones que pueden cambiar tu vida para siempre hacia lo bueno o hacia lo malo y otras, por una cascada de situaciones que se van acumulando en el día a día de cualquier persona.
En cualquier caso, hoy estoy donde estoy porque un día decidí encaminar mis pasos en una dirección concreta y no en cualquier otra.
Pasos, decisiones en la vida que me han llevado a donde estoy hoy y más concretamente en estos momentos en que estoy escribiendo esto.

Siguiendo con esto de las casualidades, no hace muchos días, tuve el honor de recibir en casa la visita de mi amigo Bona, otro enamorao de la música y del que presumo de tener trato.
Nos pusimos a hablar de música, como no! tecnologías y cacharros a usar. Yo no me entero muy bien con tanto tecnicismo, pero dá gusto escucharlo hablar de lo que conoce y a mí me hace bien.
En una de estas, abrimos el tan socorrido you-tube para ver ejemplos de lo que me hablaba. Le puse alguna maqueta de cosas que yo grababa antes y me dice: ''escribe este nombre en you-tube y escucha a esta banda. los ví hace unos días en la ''Madchester'' de Almería y son muy buenos, a tí que te gusta el rock andaluz, el flamenco, etc. te van a gustar..''
Aluciné!

Los que ya vamos teniendo una edad y hemos llorado escuchando a Jesús de la Rosa, Lole y Manuel, Camarón, Manolo San Lúcar, Paco de Lucía o Alameda y hemos podido disfrutar de esos momentos donde ''todo era de color'' y hemos tenido las orejas abiertas a otros estilos como el heavy metal de Iron Maiden o la seriedad teutónica de ACCEPT y esa contundencia que dan unas guitarras salvajes, bien afiladas y un doble bombo galopante, casi desbocao, nos alegra la vida, nos dá un extra de esperanza que un buen amigo te descubra una nueva formación haciendo una de las cosas que más me gustan: mezclar, fusionar estilos. Y hacerlo con convicción, con argumentos sólidos, personalidad y humildad al servicio de la canción, que es lo más importante.

La banda que me tiene enamorao con este concepto, son los granaínos FAUSTO TARANTO y hace unos meses parieron a su primer bebé, bautizado con el nombre de ''El Círculo Primitivo''.


Doce Canciones así, en mayúsculas, fábulas de la vida, historias de la calle, de una conciencia consciente de su vivir, de un refugio en la ''soleá'' del artista, un quejío, un lamento, una sangre hirviendo...pura raza hecha música.


Esto es lo que nos ofrece FAUSTO TARANTO, una agrupación de marcado carácter Heavy Metal en lo instrumental y una voz muy peculiar, pura en sus entrañas, aportando sus raíces flamencas con unas letras que te van a tocar la fibra sensible a poco que te preocupes en prestarle la atención que merece.

Los que hemos bebido de estas fuentes, ya tenemos creada la necesidad de escuchar estas fusiones, las disfrutamos. Las vivimos! Pero entiendo que si alguien no está acostumbrado o no conoce estas posibilidades que ofrece el arte, es posible que tenga que escuchar un disco así repetidas veces. Mejor así.

Los bunos discos son los que te hacen descubrir algo nuevo a cada escucha, los destripas, te aprendes cualquier nota o palabra de cada compás, intentas analizarlo...''qué habrá querido decir con esto...por qué ha dicho lo otro...este arreglo aquí significa nosequé y esta parte de la canción me sugiere esta sensación...''

Y eso es lo que me está pasando (aleluya!!) con estos musicazos de Fausto Taranto.
Según he podido leer en publicaciones profesionales, según dicen ellos mismos, la dualidad del nombre de la banda indica que Fausto comprende todo el estilo metálico en sonido y Taranto el lado flamenco:


Para muestra un botón. Cuando un disco está bien hecho y cualquier canción seleccionada al azar puede ser un single potencial, es que estamos ante algo grande, muy grande! El listón de la calidad a mi modo de ver está muy alto, han ido a por todas, han madurado las ideas y las han plasmado con convencimiento y conocimiento de causa.

No hay medias tintas, no se aprecian altibajos creativos ni canciones de relleno. Aquí hay fuego, decibelios, pasión, ganas y una fuerte apuesta por defender lo que han creado, como debe de ser.


Tengo mis favoritas como en todos los discos que tengo y no puedo ser onjetivo en estas cosas de la música. Afortunadamente, a cada persona le llegará más una canción que otra, dependiendo del día que tenga, de su estado de ánimo, etc. pero en cualquier caso, en este disco, cualquiera de las canciones te va a dar algo que necesitabas y no lo sabías, pero que en cuanto se oye la voz de ese cantaor, dices: te juro por mi libertad que esto es lo que me hacía falta para poder salir a la calle hoy y gritar que estoy vivo!


Como tu cara. Mi joya particular del disco. Llamadme raro, no me importa, pero esta canción ya la llevo en el tlf. y en el coche y es mi carajillo musical particular. Hay que estar medio muerto pa no dar saltos de emoción oyendo esta obra de artesanía.

Dice Bona que Paco toca muy bien la guitarra y yo digo que es la ostia el muchacho. No tengo el gusto de conocerlo y sé que las comparaciones son odiosas, pero es que si no lo digo me va a dar un achaque: que se joda Tremonti y sus afinaciones extrañas! jajajaj
Paco, enhorabuena, mi admiración y respeto. Tienes muy buen gusto seleccionando riffs y haciendo solos, muy buen gusto. Le das a la canción lo que pide y necesita, los solos dá gloria oirlos y sobretodo, algo que valoro mucho y es que se pueden cantar, cosa que no puedo decir de otros guitarristas pajilleros del mástil.



Que sí, que tres mil notas por segundo está muy bien, pero las carreras pa los galgos. Aquí hay arte y la velocidad es un recurso como otro cualquiera, pero no un fín.
Esto me parece justo destacarlo.

Habría que quitarse ya de una puñetera vez los complejos de músicos discretos, cuestionar mínimamente cualquier cosa que nos quieran vender de fuera y reivindicar a los Músicos de aquí. Nada que envidiar en medios técnicos, ni en destreza y mucho menos en creatividad. Fausto Taranto en su terreno y con estas personas me dá que podrían conseguir lo que se plantearan a nivel artístico.

A medida que voy escuchando el disco, me doy cuenta que estos  chicos no han escatimado en recursos para plasmar fielmente su trabajo. Si la canción necesita una guitarra española, la han grabado.
Si necesita contrapunto de voces, lo han hecho. Los coros femeninos están muy bien logrados, creando sonoridades y ambientes entre la voz principal de Ismael (bonito nombre y bonita voz, con personalidad, sin artifios, digna de alabar y halagar) que le dá ese acento flamenco natural y sin forzar que tanto me gusta.
Otra cosa que al hilo de las voces me gusta mucho, son los mensajes de las canciones. Me gusta porque me están haciendo pensar y a la vez, sentir, vivir. Desde los clásicos del rock andaluz no me habían hecho las letras de un puñao de canciones poder pintar cuadros imaginarios en mi universo y poder interpretarlos a mi antojo.

Esa es la magia de una letra, que te remueva algo por dentro, que te provoque sensaciones, que te pinche los costaos y te empuje a hacer algo. Que no te deje indiferente..

A mí ''me revienta la yel'' que estas obras de arte no reciban el reconocimiento que merecen y que estas bandas no sean reclamadas en medio mundo. Son criaturas veteranas con muchas tablas a cuestas y nada que envidiar a cualquier banda de fama internacional que estéis pensando.


Reconozco que mi mente tiene una extraña forma de relacionar las cosas que veo, escucho, hago, experimento y vivo y ponerle banda sonora. Es una terapia o un vicio, me dá igual, pero ese surrealismo interior decora mi vida y no dudo en comparar y alegrarme de los nuevos descubrimientos artísticos que dan color a mi vida.

No me importa exagerar porque los del Sur tendemos a eso, pero esta vez creo que me quedo corto en adjetivos para describir lo que me hace sentir esta Música. Los Calaveristas veteranos ya sabéis que soy músico amateur y no soy crítico musical ni soy quien para juzgar un trabajo ajeno. Sólo escribo de lo que me gusta y trato de aportar cosas positivas y Fausto Taranto las tiene y muchas, afortunadamente.

Yo que en su día flipé muchísimo con ''La Leyenda Del Tiempo'', con Imán, Califato Independiente, con aquella tarde en ''El Lago'' en un ''Caballo Negro'' y volando ''Entre Dos Aguas'', no sé cuantos años después descubro que esta no es ''otra letra más que se escribe sola sin necesidad''.


Y como ''nada ocurre por casualidad'', eternamente agradecido a mi amigo Bona, por descubrirme a FAUSTO TARANTO.

Las Tres Calaveras acaban de enamorarse del disco, que ''casualmente'' tiene una Calavera gobernando su portada.








Mantengo humildes mis orejas.

sábado, 19 de marzo de 2016

SÍ PUEDES #2




-Salta el muro, aquí todos podemos. SALTA!
-No puedooo!

Sus propios gritos la despertaron. El corazón iba a salírsele por la boca, el pelo húmedo de sudor se le pegaba a la frente y a la almohada. Parecía que hubiese estado saltando. Saltar? Aquel verbo apareció en su mente, como si fuera un rótulo hecho de neones azules, que palpitase con cada latido y con cada latido su luz se hincara en el cerebro obligándola a pensar, “saltar”. Pero ella no había saltado nunca. Sí, claro que sabía lo que era saltar, estaba inválida, no tonta. Era una niña de 10 años (casi) y a los niños les encanta saltar.

Otro concepto apareció en su mente, otra palabra más poderosa, algo que eclipsaba el rótulo de neón azul. El concepto se formó de súbito, igual que al echar una gota de jabón en una una pila llena de agua con platos grasientos. Una mancha de oscuridad que absorbía la luz azul de “Saltar”. Creció devorando eso y cualquier otro pensamiento. La ameba mental avanzaba fagocitando, envolviendo con su gelatina negra, incluyendo toda idea, toda razón; absorbiéndolas y disolviéndolas para alimentarse de ellas, hasta que en la cabeza no quedara sitio para nada más. Aquel concepto no lo permitía, sólo había sitio para ella, sólo ella era.

Entonces la puerta de su habitación se abrió con violencia y tuvo que pronunciar aquella palabra ..el concepto ameba se hizo sonido, se verbalizó.

-Mamá!.
-Qué te pasa Laura?!

Mamá entró en la habitación como un brazo de mar, llevaba puesto ese camisón rosa con flores tan ridículo, que le llegaba por encima de la rodilla. Los cuatro botones del cuello estaban desabrochados, dejando ver el canal que formaban sus generosos y caídos pechos, oscilantes como péndulos desacompasados, donde rebotaba lujuriosamente el crucifijo plateado que devolvía la luz también plateada que se colaba por entre las lamas de la persiana del dormitorio.
Ella quería decir “nada mami, sólo ha sido una pesadilla” pero no podía. Por algún extraño error su cerebro no podía dar esa orden. El concepto mamá aún lo tenía bloqueado, La ameba no lo permitía.

Así se la encontró mamá. En su cama, semi incorporada, apoyándose en los codos, empapada en sudor. Con sus preciosos ojos color topacio (aunque ahora, en la noche se verían negros) y con la boca abierta, de donde hacia unos pocos segundos había salido un grito y de la que ahora no salía nada más que un ruidito, una especie de gorjeo parecido al que se hacía cuando se hacían gárgaras con el colutorio. Ése verdoso, que estaba en una botella de plástico, sobre el lavabo del baño pequeño, ése que “picaba” tanto.

Mamí la zarandeó después del tercer “Qué te pasa Laura?”. Lo notaba y de verdad (de la buena) que se esforzaba en intentar contestar pero igual que sus piernas, su lengua no se movía. Miraba a mami directamente a los ojos como si así pudiese comunicarse con ella pero, no, mami seguía meneándola como a una muñeca, gritándole el “¡¿QUÉ TE PASA?!”.

Al fin el “Nada mami” pudo salir de sus lábios. Mami había empezado a llorar y a casi dejar de zarandearla. Lo primero no le gusto, pero lo segundo sí. Casi nunca había visto llorar a mami. Tampoco es que fuera una persona muy risueña. No, no era como esas mamás que salen en las series de teenagers americanas, que echaban en el canal infantil por la noche. No, definitivamente mamá no era una “mamá guay” pero era la suya y la quería con todo su corazón, aunque a veces fuera estricta y no le dejara hacer casi nada divertido. Pero claro, lo hacía por su bien, ella era una niña muy especial, le decía siempre y mami siempre tenía razón.

-Nada mami, sólo ha sido una pesadilla.
-¡Ay Dios mío de mi vida, qué susto me has dado!. ¿Por qué no hablabas, por qué no me has contestado?

Los dedos se le hincaron en los bracitos. Mamá la miraba fijamente igual que ella había hecho hacía unos instantes pero en los ojos de mamá no había un “no, lo siento, no puedo hablar”, en los ojos de mamá había un “me has asustado, y estoy muy enfadada”

-No podía, de verdad no podía hablar(saltar), quería hablar(saltar) pero las palabras no salían. He pasado mucho miedo pensé que me iba a quedar muda..tambien.

Primero unas lágrimas gruesas como gotas de resina se columpiaron en sus pestañas, mami le estaba haciendo daño y tenía miedo, luego las lágrimas se convirtieron en un río de llanto.

-Hija mía reza, reza conmigo. Esas pesadillas son soplos al oído del pecado. Es nuestra alma que nos recuerda que hemos obrado mal de pensamiento, obra u omisión. Dios habita en nosotros Él nos protegerá.. ¡Laura! le gritó y la volvió a zarandear. ¡Repite conmigo! “Padre Nuestro que estás en el cielo…”

La oración salió de los labios de la niña entre los hipidos de llanto. Mamá había dejado de apretarle los brazos. Ahora otra vez completamente tumbada, le tomó las manos y las juntó con las suyas formando una piña para rezar las dos a la vez. Lo hacían muchas veces, rezaban mucho, en las comidas, al despertarse y al irse a la cama. También rezaban si salían de casa, en realidad rezaban antes de hacer cualquier cosa. Rezar le gustaba, era relajante y Jesús le oía. Jesús, Dios era nuestro Padre, nos cuida y nos protege a todos.Ella no tenía un padre “normal” como otras niñas. Ella tenía a mami y a Él. Y Él era el mejor padre que se pudiera tener o eso creía (ese pensamiento debía ser un pecado muy gordo, perdón) apretó los ojos lo más fuerte que pudo y se concentró en rezar.

-“..Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.(Jesús seguro que la perdonaba)
-Bien Laura. Ahora vuelve a dormirte.

Mamá se sacó la cadenita que sujetaba la cruz plateada a su cuello y después de besarla se la ofreció para que ella también la besara. Se levantó de la cama con gesto serio , le atusó el pelo y desapareció cerrando la puerta tras de si. El sudor ya se le había secado y ahora sentía frío, así que se arrebujó en su edredón blanco de rayas azules y se dispuso a dormir. Pero antes debía pedir perdón a Jesús, si ya había rezado un Padre Nuestro pero ése sólo era para que la guardara en sus sueños, debía pedir perdón por haber dudado de Él. Además rezar otro nunca venía mal, mamá siempre lo decía. Juntó las palmas de sus manos y empezó a murmurar. “Padre nuestro que... y no nos dejes caer en la tentación..”

El pomo dorado de la puerta de la habitación se giró casi imperceptiblemente, pero en el silencio de la noche el quejido del picaporte le arañó los tímpanos con un sonido frío y metálico.En la penumbra pudo ver como la hoja de madera lacada en blanco se despegaba del marco no más de un palmo. Sintió como una corriente helada inundaba el cuarto y como ese frío atravesaba su edredón de plumas y su pijama y su carne hasta lo más profundo de su ser. Sólo pudo agitarse por el escalofrío que le sobrevino.

-¿Mami? preguntó a la oscuridad que se veía detrás de la puerta entornada.

Su cama estaba pegada a la pared larga de la izquierda de la habitación rectangular, la puerta quedaba a metro y medio de los pies, justo en la pared de enfrente. Ella veía a la oscuridad y está la estaba mirando fijamente. Usó el edredón como si fuera un manto élfico que hiciera desaparecer.Tenía miedo, mucho.

-“Padre nuestro que estás en el cielo …” Rezar, rezar era la solución. Jesús estaba con ella, nada tenía que temer”

Sintió un siseo, un roce de algo sobre el suelo de parquet. Era algo rápido, pero no eran pasos, era algo cíclico, como si rodara. La oración pasó de pensamiento a murmullo entre dientes y de ahí a recitarla en voz alta, pero ya la estaba gritando.Sabía lo que era, no tenía que mirar, era la pelota de trapos azules..era la pelota de aquellas niñas de detrás de la casa…y detrás de la casa no había nada para que una niñita de 9 años fuera a ver.

-“..Y NO NOS DEJES SALTAR EN LA TENTACIÓN, AMÉN”!

Sus propios gritos la despertaron.


Continuará...

sábado, 12 de marzo de 2016

Dr. Jeckyll & Mr. Rock: B.M.W isn't a car

El Dr. Jeckyll disfrutó de un inicio en la música un tanto variado. Una de los estilos que más le alegraban en su niñez era el rock'n'roll por esos ritmos cuadriculados, sencillos y frenéticos, provocadores de estados espirituales cercanos al éxtasis, casi como un derviche adolescente, presa de la exaltación y la rebeldía estúpida propia de la pubertad, esa época de la vida donde el acné impera sobre la razón.

Fué en uno de estos ajetreos escolares donde alguien le hizo llegar al salir de la escuela, disimuladamente y con claros signos de nerviosismo un disco de portada desagradable, inquietante, pero atrayente y enigmático a la vez..
''llévate esto y el viernes me lo das, que el sábado viene mi hermano de la faena y si no lo vé, me mata..''

Cuenta el Dr. Jeckyll que llegó a casa medio asustado y expectante ante la mercancia ilegal que portaba en su vieja cartera de piel. Entró a la habitación de su hermano mayor (que también estaba faenando esos días) donde estaba ese gran tocadiscos con dos altavoces de tres vías y ese gran sonido estéreo que ya ofrecían los equipos de música domésticos de finales de los 70's.

''Me senté en la cama con suavidad, casi con respeto y con precaución como si temiera que de la cartera saliera un demonio y me devorara sin dejar rastro. Saqué el disco temblando, no me fuera a morder y con sumo cuidado lo extraje de la carpeta, lo limpié con el cepillo limpia-vinilos en forma de habichuela y de terciopelo negro y lo dejé sonar...
No debería contártelo, pero me arriesgaré: mientras los escuchaba, la carpeta del disco permaneció dentro de la cartera. No me atrevía a mirarlo, pero en la segunda o tercera canción, me olvidé de esa portada. Aquello no tenía sentido, cómo era posible que lo que estaba escuchando fuera tan bonito, sonara tan bien, tan caliente, con tanto ritmo y estuviera representado con esa carátula tan horrible? No entendía aquella injusticia. Para mí era como una herejía''.


-I got a Black Magic Woman,                       Tengo una mujer de magia negra
 Get me so blind I can't see..                          Me deja tan ciego que no puedo ver..


Abraxas es un disco de Carlos Santana editado en 1970. Ritmos latinos, tintes de Jazz, voces con ecos del Blues clásico y ramalazos a cantes de ida y vuelta y todo muy bien sazonado con una de las mejores guitarras de blues de la historia moderna.

He dicho Blues, sí. D.  Carlos empezó tocando blues y sus fraseos y melodías no son otra cosa que puro blues guitarrero adaptado en recursos y escalas a la música que él compone.

El Blues es tan sólo el inicio de todo.

Black Magic Woman es una mezcla de las canciones anteriores de Santana ''gabor szabo'' y ''gipsy queen'' y en el disco la canta Gregg Rolie, quizá el que mejor la ha cantado nunca. Ni sus variados cantantes en toda la carrera de Santana han podido hacerla igual, ni en estudio, ni en directo. Todos han tenido problemas en las notas graves, quedando algunas frases difuminadas y casi fuera de tono.

Sin querer quitarle un ápice de mérito, al contrario, es un discazo de arriba a abajo y la canción va fija siempre en el set-list de los conciertos de Santana. De hecho, poco después de editar este disco, fué la canción la que lo catapultó al nº 1 de las listas de éxitos.

Es una canción especial, casi maldita por su creación, composición y el oscuro destino que le llevó al lado más oscuro de la mente y casi al ostracismo al creador y no me estoy refiriendo a Carlos Santana, éste la popularizó a nivel mundial llevándola a su terreno, el de la fusión latino/bluesera, pero la canción no es de él, corresponde al B.B. King blanco, uno de los mejores bluesman ingleses..
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Hola, soy Mr. Rock y vengo a hacer justicia!

Black Magic Woman pertenece a Mr. Peter Allen Greenbaum (29-10-1946 Londres, Inglaterra) y más conocido como Peter Green, cantante, guitarrista y compositos de Blues y Rock.
Fué el sucesor nada más y nada menos que de Eric Clapton en John Mayall & The Bluesbreakers en 1967 y posteriormente formó la famosa banda Fleetwood Mac.

En Fleetwood Mac, Mr. Green dió rienda suelta a todo el Blues que había mamado en su juventud creando canciones tan inspiradas como ''need your love so bad'', ''oh well'', ''albatross'' o la que nos ocupa: ''Black Magis Woman''. 


Peter Green tiene esa voz profunda, seria, casi quebrada, de las que gusta escuchar y sentirse arropado. Él no necesita coros ni segundas voces, lo que no puede o sabe decir con la voz, lo hace con la guitarra.

Su guitarra, esa vieja Gibson de pastillas mal bobinadas y cruzadas en circuitería, un bendito error que hizo que él le sacara ese sonido tan peculiar, casi de acento ''nasal''.

B.B. King dijo de él en una ocasión: ''tiene un toque limpio, sereno y firme a la vez. es de los pocos músicos que me han hecho sudar''.
Eso es todo un halago viniendo del Rey!

Hacia 1970 Mr. Green empezó a mostrarse huraño. reservado, mostraba un total desprecio por los bienes materiales, se volvió más introvertido. En su búsqueda interior se volvió a reencarnar la oscuridad en forma de mal consejo incentivado por la búsqueda de nuevas formas de expresión. Experimentó con ciertas sustancias poco aconsejables intentando encontrar su Mojo, el pellizco, el duende, esa Black Magic que le pudiera dar un paso más en su Blues y se perdió en oraciones y conocimiento del ''yo''.
Poco después fué diagnosticado de esquizofrenia.


Se dejó crecer la barba y comenzó a vestirse con túnicas, gorros y crucifijos, empezó a vivir como un asceta, quería donar todo su dinero y posesiones a obras de caridad y organizaciones benéficas y vivir con lo imprescindible..

*como dato anecdótico, decir que la Gibson que llevaba Gary Moore cuando se zambulló por completo en el Blues, es la que usó siempre Peter Green, esa guitarra del año 1959 mal bobinada. Se la compró Gary a él personalmente y lo agradeció en forma de disco en 1995: ''blues for Greeny''.

..hasta 1991 que acabó su tratamiento y su ingreso en hospitales para tratamiento de enfermedades mentales. Su familia lo llevaron a casa donde terminó de recuperarse y retomó la bendita costumbre de tocar la guitarra, hasta que en 1995 y de la mano de su amigo el tambien músico Nigel Watson, montaron ''Peter Green Splinter Group'' donde recrean todos sus éxitos y por donde han pasado músicos tan ilustres como el gran batería Cozy Powell o el bajista Neil Murray.


Hasta el año 2003 publicó con su banda siete discos de estudio y uno en directo, dando más de mil conciertos, hasta que cansado de la vida de la carretera y agotado mentalmente, puso punto y final a esa aventura. Según su círculo familiar, él estaba preocupado por su salud y temía mucho poder tener una recaída, por lo que decidió nuevamente dejarlo todo y trasladarse a vivir a Suecia, lejos de todo lo conocido y poder vivir tranquilo.

Su última actuación conocida fué en 2009 en una anunciada gira como ''Peter Green and friends'' donde tocó sus propias canciones, las de su grupo Fleetwood Mac y Splinter Group.

Su canción, Black Magic Woman, fué su top ten, quizá su kriptonita, pero nadie mejor que él pudo interpretarla. Su característica voz es adapta muy bien a la tonalidad que buscó cuando la compuso y los que vinieron detrás para versionearla, quizá la pudieran interpretar mejor musicalmente, pero esa voz no tiene igual.


Steve Hackett, Andy Powell, Gary Moore, Bernie Marsden (whitesnake), Santana, Judas Priest, Tom Petty, The Black Crowes o Status Quo por citar unos cuantos, reconocen en la figura de Mr. Green una de sus máximas influencias y todos en alguna ocasión han versioneado alguna de sus canciones.

Es de justicia ensalzar la figura de Mr. Peter Green, el B.B. King blanco, como le bautizaron en su tierra en los 60's, un señor que dedicó su vida a emular a sus héroes de la guitarra de la época y supo plasmar esa personalidad en su obra.

Tanto el genuíno Santana como la posteriormente famosa Fleetwood Mac le deben mucho  a Peter Green. El primero, porque lo puso en el altar de la popularidad y los segundos, porque era su banda, su proyecto de Blues inglés.

Y ya como guinda del pastel musical, no me quiero resistir a compartir lo que para mí es una de las canciones más intimistas y preciosas de Peter, o cómo desnudar tu alma en forma de acordes.



Esto ha sido el debate, las dos caras de la moneda, la doble personalidad del Doctor Jekyll y el acentuado sentido de la justicia de Mr. Rock, dos personas distintas y un solo ''yo'' verdadero.

Ten cuidado con lo que deseas, te puede costar la magia.



Y ya sabeis: B.M.W. isn't a car.