sábado, 13 de febrero de 2016

Superstición, maldición y publicar un disco un día 13

Birmingham, Inglaterra.

Cuatro chavales graban un disco en dos días, con prontitud, riesgo y valentía. Un disco oscuro en concepto, denso en música y terrorífico en letras y una portada que cuando la ví por primera vez una década después de su lanzamiento al mercado, me encojió el pecho.
El impacto del vinilo donde se veía una mansión de aspecto abandonado, pero con vida en su interior. Una vida que probablemente no quisieras saber que existe, una vida que no tiene cuerpo, sino sombras..pero te atrae, te hipnotiza esa decadencia tenebrosa, otoñal, presagio del sueño eterno.

Y en primer plano, sin necesidad de manifestarse de otra manera, sin aspavientos, sin colorido, esperando pacientemente tu muerte para acompañarte en las oscuridades más terroríficas de tu alma, está Ella.

Vestida de luto solemne, ímplícito en su ser.
Esa enigmática fígura, ausente de candidez o bondad, esa criatura, de la que no puedes apartar la mirada, por muchas veces que pongas el disco y horas que pasen. Esa enfermiza obsesión que te va a acompañar toda tu vida, cada vez que enciendas la luz de tu habitación al entrar y sepas que estará allí, al fondo, quieta y esperando tu mano para llevarte a donde nunca debiste ir aquella tarde plomiza, cuando caminando en solitario y divagando sobre lo difuso de tu futuro, entraste en aquella finca de aspecto abandonado, pero no sin vida..





13 de Febrero de 1970.

Quizá muy influenciados por su depresiva ciudad, que en esa época y pese a ser una ciudad industrial, el paro iba sumando personas a pasos agigantados y el futuro se adivinaba duro, estos cuatro muchachos se atrevieron a grabar uno de los discos más decisivos, representativos y piedra filosofal hasta hoy día del rock duro.
Pese a ser ''vecinos'' de otras bandas más ''alegres'' como Deep Purple o Led Zeppelin, Black Sabbath inició un camino más ''alternativo'', tomando los fraseos de la música Blues americana de la que todos estaban bebiendo, pero bajando el tempo de las canciones a niveles subterráneos, infernales.





La famosa y trillada escala de Blues, contiene una nota, la 5ª bemol, ''prohibida'' o muy poco recomendable en la música sacra, por lo que los grandes compositores de la historia de la música, la evitaban a toda costa, hasta que llegaron Toni Lommi, guitarra, Geezer Butler bajista, Bill Ward y un tal Ozzy Osbourne que pretendía ''cantar'' y gritar toda la desesperación, tristeza y depresión que sacudía su corazón y el de la mayoría de chavales que como él, no veían una salida a la vida incierta que llevaban y lo que el futuro nada prometedor les ofrecía. Esta 5ª bemol se convirtió para ellos en su piedra filosofal, su sello identificativo, dejando de ser una ''nota de paso'', a acentuarla y convertirla en je gravitacional por el que discurrirían cientos de canciones hasta nuestros días.

Ritmos hipnóticos, casi asfixiantes, riffs de guitarra que transmiten maldad (recuerdo que estamos en 1970 y este estilo creó verdadero pánico entre las generaciones más veteranas, sobretodo, entre padres asustados, clero escandalizado y autoridades civiles que no sabían a ciencia cierta cómo tomarse todo lo que estaba pasando entre todos esos melenudos) con acordes afilados y solos de puro blues que encajaban a la perfección (claro, de ahí salía toda la música, del Blues) en cada canción.


La cuna de lo que hoy conocemos como ''Doom Metal'' es el primer disco de Black Sabbath. 7 (número místico) canciones pesadas, oscuras, que te atrapan entre guadañas, malos viajes de tu mente y desarrolos musicales ''paranoicos'', ''sangrientos'' y ''deshumanizados'' que quizá no sean las mejores compañías en un mal día o una noche de truenos..

The Wizard es la segunda canción, con intro de harmónica, a cargo del locuelo de Ozzy que desemboca en un riff inicial de guitarra que se transforma en un fraseo más heavy mezclado con el modo frigio ''by the face''. Porque así han salido muchas veces los mejores riifs de guitarra en estos estilos, improvisando ''by the face''.

El disco lo conforman un grupo de canciones del mismo estilo y contenido, pero diferentes en concepto y estructura. Quizá no sea su mejor disco, pero sí el pionero, ya que abrió un nuevo mundo de posibilidades musicales, creando un estilo que con el paso de los años parió un montón de subgéneros, teniendo su propio big bang roquero en la siguiente década, donde bandas noveles como Metallica, Exodus, Overkill y un largo etcétera supieron leer las miguitas que los Sabbath iban dejando por el camino en forma de discos y crear algo diferente. El Rock evolucionaba, se reinventaba a sí mismo y brotaba de él todo un árbol genealógico en estilos, géneros y subgénros, teniendo como origen de todos sus ''males'' la ansiedad pausada de Black Sabbath.

A modo de resúmen del contenido del disco, os dejo con una de mis favoritas, que junto con la primera del disco, siguen haciendo hoy en día en directo, 46 años después y sonando cada vez mejor, a pesar de los esfuerzos del gran Ozzy por hacerla bien. Ozzy es el mejor cantante de heavy metal que peor entona, esa es mi opinión cariñosa y desde el respeto, faltaría más.


No recuerdo quien dijo en una ocasión: ''a una isla desierta sólo me llevaría los cuatro primeros discos de Black Sabbath..''
Y no le faltaba razón, son cuatro pilares básicos donde se concentra todo lo que debes saber sobre el origen del Heavy Metal, amén de otras bandas como Judas Priest, por citar alguna.
Años de fama, gloria, excesos, idas y venidas de integrantes del grupo, ataques carnívoros del Madman a un desvalido murciélago y cien avatares más, pero siguen vivos, se conservan aceptablemente bin para su edad y siguen ofreciendo shows más que decentes.




Hay gente y hay locos. Hay quien de su locura hace su estilo de vida, provocando a la superchería, riéndose de las supersticiones y publicando un disco un día 13 en el año 1970.
Todo un riesgo, una jugada precipitada, un desafío al crupier de la mesa de juegos del mercado musical. Una apuesta a todo o nada, un quemar las naves porque no hay otra salida.

Una fecha hístórica para los que abrazamos tiempo después la religión de la 5ª bemol en vena y bebemos religiosamente sus riffs, como manda la santa madre Iglesia roquera.

Feliz cumpleaños Sabbathico!





Mantengo humildes mis orejas.




martes, 9 de febrero de 2016

Crimson Chrysalis. Sinfónicos embelesados desde Sudáfrica

Nombrar Sudáfrica es nombrar al Nobel de la Paz Nelson Mandela, ser humano equiparable a Martin Luther King o Indira Ghandi.



Pero no sólo es Mandela la única persona destacable de esta república, tambien actores como Arnold Vosloo, Charlize Theron o la modelo de Victoria's Secret, Candice Swanepoel son originarios de aquí.

En el Jazz, la gran figura del arreglista y trompetista Hugh Masekela, ilustre por fusionar en este género, todos los ritmos tribales de la zona.
Figuras destacadas como J.R.R. Tolkien y media docena de premios Nobel dan buena muestra de la variedad y riqueza cultural que abarca un país tan relevante como este, con casi cincuenta millones de habitantes y 1.219,090 kms cuadrados.

Sudáfrica se divide en nueve provincias y tres capitales, Ciudad del Cabo como capital legislativa, Pretoria como administrativa y Bloemfontein como judicial.

Y de Pretoria vienen Crimson Chrysalis, banda de Rock Sinfónico con chica al frente de nombre René van den Berg y nos presentaron hace pocos meses su segundo disco ''Enlightenment'' donde podemos disfrutar de doce canciones hechas a medida para la seria voz de René

He dicho una voz seria? Y qué es para mí una ''voz seria''? Obviamente, no me refiero a la de Darth Vader, una voz seria es una voz como la de Johnny Cash, por citar a alguien, que sin tener ni necesitar un registro amplio, consigue transmitir mucho. Es esa maestría al entonar, es percibir los años de de largas noches cantando en bares, es esa escuela que no se aprende en el conservatorio y no por eso menos necesaria. Al contrario, necesariamente compatibles.




El disco empieza con ''Soul Stalker'' y contiene todos llos ingredientes de una cancío sonfónica, casi de ambiente gótico, debido a las ambientaciones arropadas por un quinteto de cuerdas que ensalzan el estribillo y la personalísima voz de René dejando constancia de su carácter.




Una de las cosas que más me gustan en la actitud roquera, es la honestidad. Lo que ves es lo que hay. Lo tomas o lo dejas. Como ha quedado más que evidente, René no es la típica divita veinteañera de pelo azul. sino todo lo contrario y eso que lleva a su favor; la veteranía, la escuela de las tablas.

Surrender es la segunda canción. Contiene una intro de guitarra aflamencada que deriva a un ritmo de tango con René susurrando y suspirando como si fuera David Coverdale en sus mejores tiempos. De nuevo las cuerdas envuelven a la canción con elegancia y pasión.

La tercera es Elegy, con un solemne chelo casi arábico dando paso a un medio tiempo pausado en ritmo, pero rico en melodías de voz y armonías orquestales. Aquí tenemos un dueto de voces con Andre Casanova, cantante de la banda española de metal gótico Rainover y con partes de la letra en español:


''los amores que se perdieron


los niños con frío y miedo..''


''divina la justicia, la luz que salvará


divina la esperanza que mañana traerá...''


Scared Vow es la siguiente entrega, inicio orquestal y de nuevo la voz de René sin conservantes ni colorantes, ni trucos de afinación con maquinitas. René te acuna cantando, te abraza susurrando. La letra habla sobre perder a alguien muy cercano y la tristeza de decir adios.

''me encantó componer música para la canción, porque la letra es demasiado honesta y hermosa''. René.

Y a bien que lo consiguió, porque a mi modo de sentir, contiene quizá unos de los mejores arreglos que pueda tener una canción: belleza estremecedora.

René no es sólo la voz en el grupo, compone la música, pero la principal autora de las letras, es la compositora, escritora y bellísima Esther Slabbert




Infinity comienza como un amanecer portuario, con un piano enigmático. casi como el de una cajita de muñecas, donde de nuevo entra la recia y susurrante voz acompañada de los arreglos de cuerdas y desembocando en un tema de metal en marcajes y riff, casi al estilo de Epica. Es la canción con más coros orquestales de voz. Te tiempo jsuto, ambientaciones necesarias en cada párrafo y sonido perfecto.


Burning fire with fire comienza con una voz evocadora, operística, digna de la mejor saga de la película ''Prince of Persia'' y un nuevo dueto vocal, esta vez con Jessica Merci, de la banda americana Anaria (m

etal sinfónico) y uno de los temas más potentes del disco. No olvidar que Crimson Chrysalis son Rock Sinfónico, no metal, así que el disco contiene lo justo de sonido ''heavy'' pero no por eso deja de contener fuerza y pasíón.

La séptima canción es ''Enlightenment''. Sencilla, de base con guitarra acústica y es la que dá nombre a este gran disco. La letra hace referencia a la vida cotidiana y a la cantidad de cosas especiales que nos trae el día a día y no nos paramos a disfrutarlas, cuando deberíamos caer ''embelesados''.

Fear, otro buen trallazo, casi metálico, muy heavy, con guitarras afiladas y las cuerdas aportando la elegancia necesaria y ese aire rememorativo a clásico de las escenas roqueras. Gran estribillo aludiendo a la simbología mística del amor, el yin-yan interior, un viaje a Hades...y un arreglo de piano, digno del mismísimo Tuomas Holopainen.


Raven es un ejemplo de cómo interpreta esta banda la fusión entre el rock sinfónico con la historia de su continente. ''Africa ha sido durante mucho tiempo la frontera de los deseos de los recursos del resto del mundo. El precio se paga en vidas humanas, guerras, dictaduras y el futuro de nuestros hijos. El cuervo es el testigo, se alimenta de los indigentes,,,,''


Todo un temazo.

Virgin Death tiene ese típico inicio de cuerdas neo-clásico-gótico-orquestal con la personalísima voz de René de nuevo flotando entre cuerdas y pianos. Melodías preciosistas, muy bien cuidadas. Una canción muy bien escrita. Compuesta originalmente con la idea de darle un aire a heavy metal, pero al final tomaron la feliz decisión de dejarla orquestada y con la voz desnuda.

Me gustan estas bandas que no se apresuran a la hora de dar forma a una canción metiéndole baterías y guitarras heavies porque sí, si no que las estudian. las analizan y tienen la humildad de darle el tratamiento adecuado. No todo tiene por qué ser tralla.

Grace nos devuelve a la esencia de la banda: canciones conmovedoras, con el amor como eje de unión entre ellas. última de este bello disco, si contamos con la versión de Alice Cooper ''Poison''.

Rock sencillo y honesto, canciones compuestas con una guitarra y algo que decir. A fín de cuentas, en la sencillez de ideas está la virtud. Las canciones siempre se pueden ampliar y hacer una ogra faraónica con ellas, pero en casos como los de Crimson Chrysalis, prefieren optar por la cercanía con melodías bellas y fáciles de seguir.

Un disco sencillo en presentación y bien madurado en ideas, ideal para un día de lluvia o un paseo por la vida. Dá igual, según el gusto y la necesidad de cada uno.

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P.D:

Si leísteis mi anterior post donde comentaba ''The Astonishing'' de Dream Theater, pudísteis comprobar que no comenté canción por canción, como en este caso, que sí lo he hecho (aunque el trabajo de buscar material de grupos tan desconocidos como Crimson Chrysalis es agotador al haber poquísima información sobre ellos, si exceptuamos su página web)


Estas ''decisiones'' las tomo porque como músico amateur, sé lo que cuesta abrirse paso en la industria discográfica, el esfuerzo hercúleo que les supone a las bandas noveles poder lanzar sus primeros discos y tener que embarcarse en giras como teloneros de otras bandas famosas, con un escenario, sonido, iluminación y tiempo de set-list muy limitado para poder defender cada noche a su criatura. cosa que Dream Theater no necesita.

Es momento de apostar por otras vías de expresión, arriesgarse a tener algo diferente, sencillo y honesto, tal u como nos lo plantean Crimson Chrysalys.

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No tienen muchos videos editados, pero os dejo con un ''enraptured sampler'' de casi



Mantengo humildes mis orejas.

domingo, 7 de febrero de 2016

La Máquina





Alimentó la máquina con las monedas que cayeron con estruendo haciendo sonar el tesoro de su estómago. Era como arrojarlas al pozo de los deseos. La próxima moneda sería la buena. El artilugio agradeció el sustento con esa melodía que tanto le gustaba y con el girar de sus ruletas, era divertido igual que un juguete preescolar. Estaba llena de botones que parpadeaban en bonitos y brillantes colores, pulsa sobre la vaca y sonará ¡muuuu! Pulsa sobre el perro y sonará ¡guau, guau!.

La suerte le iba sonreír, lo presentía. La primera ruleta se detuvo en el dibujo de una bolsa decorada con el símbolo del dólar. El segundo tambor empezó a frenar, cerdovacaperrobaladehenosacadedinero… cerdo, vaca, perro, bala de heno, saca de dinero. Cerdo...vaca….perro…….bala de heno……..saca de dinero.

Jajajaja lo sabía, sabía que iba a ser su día de suerte, ahora sólo faltaba que la última ruleta parase también en la bolsa de dinero y no le cabía duda de que lo haría,nunca en su vida había estado tan seguro de algo.

Cerdovacaperrobaladehenosacadedinero. La mano que estaba apoyada en la consola comenzó a temblar casi imperceptiblemente, cerdo, vaca, perro, bala de heno, saca de dinero, sus suprarenales segregaban adrenalina a toda velocidad, el corazón latía al borde del colapso. Cerdo...vaca… la frente se llenó de gotas de sudor como si fueran los estigmas de una corona de espinas, ...bala de heno...bolsa de dinero..Sí! La exclamación salió de su boca en un grito orgásmico, había ganado Allí estaba su premio…..cerdo…

En un instante empezaría el coro de mugidos, gruñidos y cacareos de la granja bajo la sintonía que anunciaba el premio y un segundo después la cascada de monedas. Las perlas de sudor se evaporaron de golpe ..la frente le ardía, ¿y la música? ¿y la cascada de monedas?. Miró las ruletas. No podía ser, el tercer tambor se había parado en cerdo.¡CERDO!. Golpeó con el puño la tragaperras que protestó con una agudo pitido que alertó al dueño del bar.

-Eh! amigo no vuelva a hacer eso o tendré que apagarla.

- Perdón, lo siento, no lo volveré a hacer; pero no la apague por favor. Se disculpó sin girarse mientras se pasaba ambas manos por el pelo intentando calmarse y de camino secarse el sudor que las encharcada. Había estado tan cerca, tan cerca.

-La máquina no tiene culpa de su mala suerte. Apostilló el barman.

Su brazo llevó a su mano al bolsillo trasero del pantalón en busca de la cartera. Era un movimiento automático, preciso como un paso de baile ensayado miles de veces, apenas si fue consciente de él. Sacó la cartera de piel negra ajada y buscó dentro de ella algún billete. No había ninguno. Desabrochó la solapa del monedero, no había billetes, pero una moneda también serviría. Escarbó dentro, ávido igual que un perro que busca un hueso enterrado. Nada, todo eran monedas, demasiado pequeñas para poder seguir jugando. Cerró el monedero, iba a doblarla para devolverla a su lugar cuando sus ojos se cruzaron con los de su hija. La niña que ya no era una niña le miraba desde una instantánea tamaño carnet. Era una foto hecha en un fotomatón estaba arrugada y tan ajada como la cartera, era de cuando Laura tendría más o menos 5 años ..y de eso hacía más de diez, no recordaba que llevara esa foto. Cerró los ojos y apretó la cartera con fuerza, no podía sostenerle la mirada, no podía mirar a su hija, no antes de ganar.

Devolvió la cartera al bolsillo trasero del pantalón. Tenía que conseguir dinero de alguna manera debía seguir jugando, era de vital importancia . Se volvió a mesar el pelo. La máquina le miraba descarada haciéndole guiños de colores y silbando su musiquilla burlona. No sabía qué hacer con las manos. Seguía allí plantado como un pasmarote, sintiéndose observado por el camarero y también por los clientes que habían interrumpido sus charlas y cambiando la contraportada de los diarios deportivos donde salían chavalas exuberantes ligeras de ropa por el espectáculo de su agonía. En otro acto de impotencia refleja sus manos fueron a los bolsillos de los jeans. El dedo corazón derecho rozó algo duro y frío. Era una moneda, estaba salvado. La sujetó con fuerza ése disco metálico era su salvavidas rezó para que no fuera una moneda demasiado pequeña. La saco y la miró. Era una señal debía de serlo, era una moneda de dos euros. La cara del monarca abdicado grabada parecía sonreirle. Sin pensarlo un milisegundos más la introdujo en la máquina. Los tambores comenzaron a girar de nuevo.

Cerdovacaperrobaladehenosacadedineropozo, cerdovacaperrobaladehenosacadedineropozo. Los símbolos volaban pasaban raudos casi imperceptibles excepto para el ojo entrenado de un jugador. Sus pupilas los seguían intentando creer que su mente concentrada podría de alguna manera casi mágica los detendrían en la combinación ganadora. Cerdo..vaca..perro..baladeheno..sacadedinero..pozo...pozo!?

Las tres ruletas se detuvieron en el icono de un pozo. Esos pozos no estaban antes, qué truco era aquél?. Seguramente se trataría de algún premio especial, sí debía de ser eso,por qué si no, qué otra cosa podía ser?. Miraba los tres pozos completamente absorto en ellos, no había nada más en el mundo. El bar había desaparecido, los clientes, el barman, el silencio incómodo, todo, sólo existían aquellos tres dibujos parpadeantes, tres pozos de piedra y polea de hierro y soga atada a un balde hecho de madera, el típico pozo que llega a la mente cuando se piensa en un pozo de los deseos. Y eso era una buena, no, eso era una muy buena señal. Nada malo podía suceder, al fin su golpe de suerte había llegado y él estaba allí, listo, paladeando cada segundo cada, instantes esperando, listo para recibirlo.

En la parte superior de la consola de la tragaperras se iluminó en blanco una nueva pantalla que hasta ese momento se había mantenido con la imagen fija del dibujo de una granja. Un dibujo de bonitos colores y siluetas redondeadas que recordaban a ese estilo de dibujos animados japoneses que tenía tanto éxito , “manga” creía que se llamaba. La granja había desaparecido sustituida por un fogonazo de luz blanca que lo encandiló. “Bienvenido al juego de los pozos”

Las letras azules aparecieron de súbito. Así que efectivamente se trataba de eso, había activado la consola de los bonos. Bien eso implicaría que su premio sólo podía engordar. Estaba en el camino. En la pantalla led las letras de caligrafía turgente y azul parpadeaban y bailoteaban al compás de la nueva sintonía. Una un poco menos alegre un poco menos rápida y un poco más misteriosa, pero claro, eran pozos de los deseos y esos pozos siempre eran misteriosos, la música los acompañaban perfectamente era mucho más apropiada que la sintonía anterior plagada de toques countries, gruñidos y cacareos.

Pulsó sobre la tecla “avances” como signo afirmativo de que iba a seguir jugando. No fue un golpe seco, decidido y rotundo, tampoco fue un toque breve, suave casi delicado pero eficaz de jugador. No, pulsó con todo lo que tenía, con todo lo que le quedaba o mejor dicho, con lo único que aún poseía, con su alma, como una alma desesperada y pulsó como si ese pulsador fuera el timbre de las puertas del paraíso.

La imagen de los pozos sufrió un cambio, sobre cada uno de ellos se dibujaron unos nuevos iconos. Sobre el situado más hacia la izquierda apareció un corazón rojo, en el del centro los píxeles se combinaron para mostrar unos lingotes de oro apilados y el tercero lo que surgió fue un cáliz por el que se enroscaba una serpiente. Las tres nuevas imágenes de los pozos rotulados aumentaban de intensidad alternativamente al compás de la música. Al mismo tiempo el pulsador de avances volvió a chirriar en rojo. La máquina le estaba indicando que debía pulsar para seguir jugando. No le hizo esperar y volvió a hundirlo. En la pantalla una animación simuló que las imágenes giraban igual que si fueran ruletas analógicas.

Los pozos virtuales estuvieron haciendo como que giraban 30 segundos. 30 segundos puede parecer poco tiempo pero a él se le antojaron una eternidad. La máquina era todo su universo, no había nada más, en su mente no cabía nada más, pero eso ya daba igual porque los tres pocitos hechos de puntitos de luz se habían vuelto a detener y algo maravillosos iba a suceder. La música se aceleró, se hizo más rotunda, casi épica y la máquina se llenó de luces azules y rojas que se entremezclaban dando tonos violáceos. Desde luego aquella máquina era la mejor que había visto en su vida, la ambientación era espectacular sólo faltaba que por algún lugar empezara a expulsar humo blanco. Sus ojos miraron los pozos. Tres pozos iguales!, tres!, los tres rotulados con los lingotes!.

Había ganado! Había ganado! Lloraba o reía o viceversa no lo sabía pero, qué importaba?, el caso es que las lágrimas resbalaban por sus mejillas y se le metían en la boca, eran dulces, vaya si lo eran.

Ávido metió la mano en el cajón para recibir su premio. Los dedos correteaban inquietos por la bacía de metal pero las monedas no caían. Su experiencia de jugador detuvo al pánico antes de que abandonara su jaula. Un momento, no había siquiera mirado el display de premios , jajaja estaba tan obsesionado con ganar que no sabía cuál era el premio. Pero en realidad importaba? . Estaba arruinando para varias vidas, había perdido a su familia y el trabajo. Vivía de la pensión de su pobre anciana madre. Realmente importaba un premio de 60, 100 o incluso 200€, la respuesta era un rotundo no. Él era muy consciente. Lo único importante era esa sensación, esa dopamina que segregaba su cuerpo, esa sensación que le hacía sentir pletórico , el juego era su droga, un ancla que le impedía salir de aquel infierno donde el solo se había metido, era un ancla a la cual se había unido de forma irrevocable, y también era consciente de ello, aquel golpe de suerte únicamente serviría para que su martirio continuará unas partidas más, un poco de agua al deshidratado, lo justo para continuar con vida, para mantener la agonía. El dinero ganado no duraría más que unas pocas horas en su cartera. Su cartera? aquel pensamiento esquivó por alguna incomprensible razón la papelera de reciclaje de su cerebro y se quedó bloqueado en alguna sinapsis, como una ternilla, un cartílago en el engranaje de una picadora de carne, una piltrafa que se anuda a la cuchilla inutilizándola, anulándola. Esa piltrafa, ese desperdicio mental le sacó del éxtasis, porque sabía que en su cartera vacía seguía estando aquella foto, la foto de Laura, de cuando su hija era sólo una niña, de cuando él aún no les había arruinado, de cuando él todavía no le había robado su infancia.

Pero...hoy había ganado, los pozos,aquella máquina era tan extraña y diferente, a lo mejor su premio era un deseo, algo además de dinero. A lo mejor su suerte realmente iba cambiar.

La máquina empezó a escupir billetes por una ranura. Allí estaba su premio, era dinero ...sólo y exclusivamente dinero.
Fin.







viernes, 5 de febrero de 2016

The Astonishing. Are you sure?

The Astonishing, treceavo disco editado en enero de 2016 por la banda de metal progresivo Dream Theater. 34 canciones en dos discos.

No creo que sea necesario descubrir a la que es quizá la mejor banda de rock progresivo a nadie que esté inmerso en este estilo, pero al igual que a mí me los descubrieron en su día a base de dejarme discos, sí quiero hablar un poco de ellos, pasar de puntillas por su obra y comentar un poco más este último disco.

Desde sus inicios en 1985 haciéndose llamar Majesty hasta el día de hoy, esta banda se ha forjado un currículum como pocos pueden presumir de tener. Tanto sus obras como sus integrantes acaparan un sinfín de premios de todas las instituciones, revistas, premios especializados y galardones a nivel colectivo e individual.

Debutaron como Dream Theater en 1989 con ''when dream and day unite''. luego vino el multi galardonado ''awake'' y una buena colección de LP's hasta llegar aquí.

Por el camino quedó entre otros músicos Mike Portnoy (el batería original, hoy felizmente en mis amados The Winery Dogs, entre otros. Este tipo tiene capacidad para tocar en seis agrupaciones diferentes, como Transaclantis o Neal Morse por ej.)

Qué se puede esperar de una banda de este calibre a estas alturas de su carrera? 
Qué nos ofrece el doble disco The Astonishing?
Merece la pena tenerlo?

-Generosidad en número de canciones, honestidad laboral (porque es innegable y muy de agradecer que nos regalen un trabajo de doble duración), una producción impecable en sonido y momentos muy agradables. Muchos.
-Variedad estiléstica, más ''colorido'' aderezado en varias canciones con guitarras acústicas, más medios tiempos, bellos pianos melancólicos y más canciones intimistas.
-Sí, merece mucho la pena tenerlo. Aunque mejor que ''merecer la pena'' sería mejor decir merece mucho la alegría de volverlos a redescubrir y volver a tener esperanza en que el Progresivo goza de muy buena salud.


Are you sure?

Se me hace muy raro y casi incómodo escribir algo negativo o extraño a la hora de comentar un disco. No abrimos este blog para eso, pero por esta vez necesito tomarme unas licencias.
No soy periodista, no soy un profesional de este medio, ni soy profesional de nada, no me tengo que subordinar a los intereses de revistas ni discográfica. Aquí soy libre de expresarme (siempre con el debido respeto) sobre lo que me gusta. Lo negativo no lo trabajo, no me gusta.

Pero sí se me ocurren unos cuantos ''peros'' quizá más guiado por las exigencias que hay que pedirles a estas agrupaciones de prestigio, que a un puro interés mediático del que me niego a formar parte. Triste me parece criticar, pero más hacerlo bajo nómina, por llamarlo de alguna manera. Así no se ''edifica'' ni se ''educa'' culturalmente, a no ser que el ''crítico'' musical tema perder audiencia. 
En estos casos, parece que nos dé igual cargarnos el futuro de un grupo o artista en solitario, sólo por el hecho discutiblemente objetivo de que a él no le gusta, sin ser consciente de que en algún lugar hay alguien que tiene un disco en sus manos que le puede ayudar a abstraerse de su realidad por unos instantes y lo va a dejar escapar porque fulanito o menganito han dicho esto o lo otro.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías nos permiten ser usadas en nuestro propio beneficio, porque si alguien te habla bien o mal de un disco, un libro, una película, etc. tenemos la posibilidad de comprobarlo en internet, verlo, escucharlo y la última palabra la tenemos nosotros. Nadie nos va a formar una opinión, aunque tampoco falta el buen amigo que te dice: conoces esta banda? me encantan, son la ostia! lo escuchais y seguramente ya seas otro más para la causa.

Dicho esto, señores de Dream Theater: are you sure de la necesaria duración total del disco? ya supongo que sí, no me sobra ninguna canción, pero quizá (todo esto es subjetivo) no hubiera quedado mejor un solo disco? Un año despues sacais la segunda parte y quedais como Dios.

Are you sure de que sea necesario tanta demostración de virtuosismo en cada canción? sigo siendo muy subjetivo, perdonad, pero a la hora de disfrutar del arte, cada uno lo siente de una manera. Hay pasajes en algunas canciones que si hubieran sido menos ''espectaculares'', a mí (volvemos a la subjetividad) me hubieran vuelto loco de contento. Que lo estoy igualmente, me encanta el disco por completo, pero tanto virtuosismo a veces me carga un poco. Todo el mundo sabe ya que quizá seáis una de las mejores bandas del planeta, no hay por qué demostrarlo a cada compás.

Tambien sé, que de hacerme caso, Dream Theater no serían Dream Theater. Uno de los ingredientes indispensables en el Rock es la rebeldía y me gusta de un artista que muestre sus obra sin condicionantes ni cohibiciones, porque no sería arte, sería música a la carta y a la carta es el menú de un bar y esto por fortuna para todos no lo es y hay que felicitaros por eso. Siempre.


Variedad y calidad a raudales a lo largo de las 34 canciones cada una con su correspondiente tratamiento, vestidas apara la ocasión. Unas veces de gala (entiéndase con orquestaciones) y otras de andar por casa (más roqueras). Canciones ''con lo puesto'' intimistas, apenas una guitarra o un piano y otras, destadas, épicas, de final de cuento a lo Walt Disney y algunas otras que son un puro retrato de lo que debería ser un musical, con fuegos artificiales, serpentinas y actores representando la gran experiencia de la vida y la alegría de vivirla.

The Astonishing. Are you sure?

-Afortunadamente, sí.

Y eso que salimos ganando todos.


The Astonishing, una construcción faraónica a cargo de una banda incansable. Podrían haberse tomado un año sabático, explorar otros estilos musicales en solitario, vivir de las rentas o sacar un ''Awake II'' como fórmula de éxito garantizada, pero la honestidad es algo que abunda en el Rock y entre los músicos serios.

Yo no me voy a empachar con los dos platos que me ofrecen Dream Theater. lo he escuchado al completo varias veces antes de plasmar mi opinión y es de digestión lenta y larga, así que lo mejor es disfrutar tranquilamente de uno y pasada la digestión, cuando volvamos a estar realmente hambrientos, hacerle ojitos al segundo plato.






Mantengo humildes mis orejas.

martes, 2 de febrero de 2016

We Were Here

El naturalista Charles Darwin (1809-1882) tardó varios años en poder dar ideas de la (a la postre famosa) Teoría de la Evolución de las Especies, basada en el modo prodigioso en que los animales se adaptaban a su entorno.
La evolución es el proceso por el que una especie cambia (de manera lenta) a través de las generaciones.

Tuomas Holopainen (25-12-1976-  ) Teclista y compositor de Nightwish publica en 2015 el octavo album de su banda, llamado: Endless Forms Most Beautiful, album éste conceptual y orientado a la visión que tenía él del universo en general y del planeta azul en particular.
Disco del que ya dí mi humilde opinión en este mismo blog con fecha del 16-3-2015

Dije que me parecía un gran disco al que había que prestarle la atención debida, no sólo por su relativa complejidad, sino porque contaba con dos elementos nuevos en la formación, el batería Kai Hahto del que tambien hablé aquí no hace mucho y de la voz de Floor Jansen como miembro oficial de la banda. Ambos músicos hicieron un gran trabajo en todas las canciones y tambien dije que estas canciones ganarían muchos enteros al reproducirlas en directo, ya que todos los miembros de la banda tienen facultades de sobra para hacerlo.

Y no me equivoqué.


Crear un disco conceptual está al alcance de muy pocos artistas. Estos discos tuvieron su punto culminante en los 70's,  quizá la década de mayor explosión creativa de la música popular.

Hoy en día, escasean los músicos que se atrevan a componer obras musicales monotemáticas pero plurales en contenido y menos aún que la ''canción'' dure 24 minutos.
No sólo se necesita ser un gran músico para componer estas construcciones mastodónticas, tambien hay que ser un genio para que no resulten tediosas de escuchar ni aburridas en sí y más genio hay que ser si cabe, para poder representar y condensar en tan sólo 24 minutos la creación del planeta tierra, sus cambios, la vida naciendo en el agua y la famosa evolución de las especies hasta nuestros días y con un futuro más incierto que nunca.

24 minutos para recrear unos cuantos milenios no es tarea fácil ni frívola si lo que quieres es resumir todo eso con música.

Tras ponerse a la venta el disco que contenía esta canción y la que le dá título al álbum tambien, Tuomas dijo en una entrevista que querían tocar la canción en sus shows en vivo, pero que los 24 minutos ocuparían una buena parte de la duración total del concierto y sería injusto tener que omitir otras canciones, pero que estaba trabajando con la banda para acortar el tema y poder ofrecer algo nuevo en directo.

Desde hace poco menos de un año, Nightwish no han parado de girar por todos los ccontinentes del planeta ofreciendo shows en directo y en los cuales va incluida en el set-list esta canción.

La banda ha sabido ir moldeando y adaptando su nueva obra y han conseguido interpretar la canción en poco más de 11 minutos sin que por eso ésta pierda un ápice de identidad. Al contrario, en directo suena mejor. Estaba convencido que Floor Jansen mejoraría el resultado final del disco en directo. Es una cantante profesional y experimentada en giras, adora la banda y se le nota que disfruta tocando en directo con los chicos y el batería tambien mejora en directo. Sus breaks son precisos, contundentes y cuando entra con el doble bombo, la banda simplemente vuela..


La grabación está hecha en multi-cam, a todo lujo de calidad de imagen y sonido. Los duetos de voz entre Foor y Marco, suenan muy bien encajados y perfectamente reconocibles.
La breve intro de Troy con la gaita te pone en antecedentes de lo que va a venir a continuación y no es otra cosa que una banda de metal sinfónico arrasando en cada compás. Una maquinaria de música en estado de gracia y perfectamente engrasada.

Volviendo a la cantante, me satisface una enormidad estar seguro que en directo lo haría mucho mejor que en disco. Aquí saca a pasear otros registros de su voz poco aprovechados en otras canciones, pero  vienen como anillo al dedo esas entonaciones ''masculinas'' y casi guturales que tan buen resultado le dieron en sus anteriores bandas (After Forever y Revamp) por no hablar de los altísimos registros a los que llega sin ningún tipo de esfuerzo cada vez que el momento lo requiere.

La canción va avanzando sin perder en intensidad a lo largo de los once minutos, con tiempo para preludios, silencios, ruidos de animales, un volcán, dinosaurios...mientras la banda va interpretando según va avanzando la obra y es a partir del minuto 10:00 cuando el grito de ''We Were Here'' toma protagonismo. Hay un parón de la banda que dura un compás para que suene en plenitud la frase concienciativa: estuvimos aquí.

O dicho de otra manera más folisófica y recurrente: quiénes somos, de dónde venimos y a dómde vamos...?



Floor, qué bien cantas, chica!






Naces, creces...  we were here.



Mantengo humildes mis orejas.








lunes, 1 de febrero de 2016

La Red






El icono parpadeaba en la pantalla del teléfono. El sobrecito blanco era la señal de que ella volvía a llamar a su puerta. Contemplarlo era excitante estimulante, era como beberse de un trago una cafetera de ocho servicios, las pupilas se dilataban y el oído se le afinaba y hasta sentía una erección que le hacía sonreír inevitablemente.

Parecía un colegial que recibía mensajes en bolitas de papel, de aquella niña que le sonreía en el patio, sólo que él no era un colegial y aquello no era el patio de un colegio.


No recordaba bien cómo había empezado, unos buenos días por aquí, una canción por allá y sin darse cuenta el jardín se transformó en un bosque y el bosque en selva. Se contaron cosas, se dijeron cosas, cosas secretas e íntimas, cosas que jamás habrían contado a nadie y ahora se conocían y se amaban en silencio. Nunca se habían visto, sólo alguna foto mostrando los ojos o los lábios, guiños a la picardía, propios del juego de dos personas que se gustan y que actúan al modo de miguitas de pan indicando el camino a seguir, avivando el misterio y la curiosidad del deseo.


Era difícil de explicar, casi ridículo, él era un hombre casado y ella una mujer independiente ambos con vidas totalmente estables y acomodadas. El mundo no lo entendería, ya fuera por unos motivos o por otros, así que lo mantuvieron en secreto, nadie a excepción de ellos mismos sabían de su relación o cómo se pudiera llamar aquello que mantenían y que les hacía tan felices. Sí, las personas con las que convivían e incluso los amigos o los compañeros de trabajo notaban su felicidad, porque soreian más, pero por mucho que preguntaran su secreto permanecía a salvo como si por alguna extraña razón ese atributo fuera lo que lo hacía especial, ese secretismo, esa privacidad era mágica y así debería seguir siendo o el hechizo se rompería ..pero como en todos los cuentos el amor es una hiedra salvaje y una vez ha prendido es difícil de controlar.


Los días pasaron y se hicieron semanas y las semanas sumaron meses. Los sobrecitos volaban por el éter y los sentimientos fraguaban en una aleación que cada vez era más fuerte, más poderosa. Él, cada mañana buscaba sus palabras antes de salir al mundo real y cada noche antes de dormir eran su último pensamiento. Dormir? Dormir sólo se había convertido en una excusa, una treta consigo mismo, un ardid para buscarla en sus sueños, para besarla y para hacerle el amor. Y durante un tiempo fue suficiente. Pero el día había llegado, el día en que los sueños no bastaban, quería tocar quería oler y de alguna manera quería dejar de imaginar. Ella reía ante sus demandas, traviesa y precavida como un corzo. Pero en el fondo de su ser sabía que ella también deseaba saltar afuera de esa pantalla, eran dos Alicias separadas por un cristal, por una cortina de cuentas hecha de unos y ceros. El mundo real estaba ahí y les estaba esperando.

Muchas veces había imaginado ese momento, muchas veces lo había soñado y al fin se iba a hacer realidad. Habían concertado una cita

El local estaba atestado, era un viernes a media tarde, la coartada era perfecta, nada podía salir mal, su esposa estaba trabajando y él visitando a un cliente aunque en realidad había pedido la tarde libre, nadie les molestaría. Muchas otras veces había quedado allí con clientes en aquella cafetería, nadie sospecharía si se diera el caso de que los vieran juntos, asi y todo llegó media hora antes de lo acordado. Él también era precavido y como un ladrón nocturno había estudiado la escena hasta el más mínimo detalle ...era un lugar ni demasiado evidente ni demasiado secreto una cafetería donde todo el mundo de aquella ciudad había estado alguna vez, donde los amigos quedaban antes de ir a cenar o donde miles de tratos se habían cerrado..y eso era, de alguna extraña forma lo que ellos iban a cerrar hoy . Un trato, un trato donde sus dos almas iban a sellar su amor con un beso de carne, esa carne que tanto anhelaban y de una forma tajante y definitoria les, le iba a confirmar que aquella persona aquella mujer que lo enloquecía, que lo escuchaba y que lo comprendía no era sólo un producto de su imaginación.

Era curioso no sabía exactamente cómo era ella, en su mente había formado una imagen, un boceto imperfecto e ideal y ese miedo también lo acompañaba, y de la misma forma que en las películas también acordaron una señal, un código que no dejaría dudas de que eran ellos. Los dos llevarían un ejemplar de una novela de éxito que ambos habían leído y comentado mil y una vez, no tenían canción aún, aquel libro era lo más parecido a su canción, una canción hecha con letras, se titulaba, Azul. Sólo era un detalle divertido, su amor siempre había sido un poco de novela, pero sabía que la reconocería aunque no llevara el libro, sabría que era ella, aunque estuviera en medio de todas las mujeres del mundo, él la reconocería. estaba seguro.

Miró su reloj de pulsera, curiosamente ese reloj fue el regalo de pedida de su mujer. Las iniciales y la fecha que llevaba grabados en el envés le quemaron la muñeca. La agitó nervioso y el cronógrafo de acero cambio de posición aliviando la quemazón y espantando aquel pensamiento tan inoportuno.

La mesa que había elegido tampoco era casual, orientada hacia la entrada pero suficientemente oculta para observar sin estar demasiado expuesto ..en ese momento la puerta se abrió y aunque el murmullo del local lo impedía el pudo oír el tintineo de una campanilla que lo advertía. Era ella...allí estaba puntual y certera como una saeta de Eros. El corazón se le detuvo por un instante. Allí estaba, sujetaba la novela de tapas azules en la mano derecha que resaltaba sobre el rojo sangre de su abrigo. Ese mismo abrigo rojo sangre que él  había regalado a su mujer esas últimas navidades...


Fin



domingo, 24 de enero de 2016

AZUL #26







 


El doctor giró la cabeza del perro 180° . Se escuchó un clock, que liberó el mecanismo oculto
en la figura de bronce sobre el escritorio.
Un segmento de librería se hundió un 40 cmts en la pared. Orgaz la empujó haciéndola rodar
sobre unos carriles, para remeterla tras el cuerpo del anaquel contiguo, dejando al descubierto
la caja fuerte. Introdujo la combinación en el teclado numérico y la abrió. En su interior había
varios estantes llenos de documentos. Sacó una carpeta. En su tapa tenía rotulada la leyenda
"Proyecto Set". Al sacarla accidentalmente, arrastró otra que cayó al suelo desparramando su
contenido.
- ¡Maldición! Masculló.
La incipiente barriga le hacía dificultoso agacharse, así que terminó por ponerse a gatas para
recoger los papeles.
En su mayoría eran historias clínicas y documentos de carácter contable. Todos ellos lo
suficientemente comprometedores para que justificaran su lugar en la caja. A medida que los
recogía los colocaba en montones clasificándolos según su naturaleza.
- Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí? Se dijo en voz alta.
La carpeta nunca había sido blanca pero el tiempo la había vuelto más amarillenta y
quebradiza. La recogió con sumo cuidado como si fuera un objeto digno de veneración, pues
de algún modo lo era. Parecía que hubiera sido ayer cuando lo vio por primera vez.
Quince años antes
El timbrazo del teléfono lo despertó. Se había quedado dormido sobre la mesa .
- ¿Si, quién es? contesto aún medio dormido.
- Buenas noches Doctor Orgaz.
- ¿Quién es? Dijo mientras se recolocaba las gafas y consultaba su reloj de pulsera 01:12 am.
- Un amigo.
- Perdone pero...
- Escuche; tengo algo que ofrecerle que le será de gran interés. Si, ya se, que es tarde, sólo le
robaré un minuto más.
Era una voz de anciano, áspera y dura como la lija.
-¿Quién es? Si es una broma, no tiene gracia, voy a colgar.
-Bien, cuelgue entonces, y cuando declare ante el tribunal también colgará sus estudios, todos
sus esfuerzos habrán sido en vano.
El comentario lo cogió desprevenido. La citación judicial descansaba sobre la mesa, junto a un
plato con restos de sopa fría.
- ¡Oiga ¿cómo sabe eso? ¿Quién es?
- Ya le he dicho, que solo soy un amigo, interesado en su trabajo. Venga mañana a la
Residencia Los Álamos y pregunte por el señor Ulf Hrubesch. Le estaré esperando.
- Oiga... ¿Oiga?
Había, colgado. Quien quiera, que fuese ese tal Ulf, había colgado.
. El futuro se le antojaba ruinoso. El Buen Pastor clausurado cautelarmente y él, principal
imputado en un delito por mala praxis. Pero lo realmente mortificante era, que sus
investigaciones sirvieran de burla para mentecatos y cretinos que no alcanzaban a ver su
grandeza, con sus absurdas estrecheces de miras. Al conocimiento no se le podían poner
trabas. Y ahora esta llamada misteriosa. ¿Quién sería ese viejo?¿Un chiflado? No lo parecía.
Quizás fuera el golpe de suerte que estaba esperando, que su genialidad merecía.
A la mañana siguiente, a primera hora, tomaba un taxi con dirección a su extraña cita. Los
Álamos, resultó ser una residencia para la tercera edad de lujo a las afueras de la ciudad.
Ubicada en lo fue un palacete donde la alta burguesía del siglo pasado se retiraba durante los
periodos estivales.
- Buenos días. Por favor, preguntaba por el señor Ulf Hrubesch. Comentó Orgaz a la
recepcionista. Una joven guapa, de uniforme blanco inmaculado.
- Un momento por favor. Dijo la chica descolgando un teléfono y pulsando la extensión que se
correspondía con la suite del huésped.
- Señor Hrubesch Buenos días, hay una persona que..... Sí señor, en seguida señor.
La mujer colgó el interfono con delicadeza.
- Apartamento 56, el señor Hrubesch le aguarda.
Desde luego aquel sitio tenía la pinta de ser un buen lugar a donde ir a dejar caer los huesos.
Nada tenía que ver con las residencias geriátricas que él conocía, más bien parecía un hotel de
alto standing. Las alfombras, las paredes enteladas y las arañas de cristal decoraban tanto el
amplio hall como los pasillos. Todas las puertas que veía, tenían hojas dobles, por las que una
cama de hospital podría pasar fácilmente, pero nada de pomos baratos y madera
contrachapada; donde los había ,los pomos eran de bronce y las puertas de madera noble ,
que ocultaban cerraduras, blindando la intimidad de los ocupantes. El doctor rió para si. ¡Qué
vanidad ¡ Seguro que en algún sitio, había una llave maestra que las abriría, por mucha
cerradura y madera que tuvieran. Pero los ricos eran así, la vejez los volvía aún más
desconfiados y celosos, como gatas recién paridas.
Se detuvo, en dos pasos llegaría al apartamento 56. No podía ni imaginarse cómo le iba a
cambiar la vida, cuando cruzara esa puerta.
Golpeó con los nudillos sintiendo como la madera absorbía el impacto, haciéndolo
prácticamente inaudible. De todas formas no tuvo que insistir, desde dentro del apartamento
llegó la voz rasposa y cansada del teléfono.
-Pase, pase. Doctor, está abierto.
Empujó con suavidad. La puerta giró sobre sus bisagras bien lubricadas con facilidad y sin el
menor ruido. La suite estaba prácticamente a oscuras. Las persianas estaban echadas, evitando
que cualquier rayo de luz de la despejada mañana las atravesara. Sólo una pequeña lámpara
de pie le permitía ver por donde pisaba. El anciano anfitrión se disculpó
- Perdone la oscuridad pero mis ojos no toleran bien la claridad, venga se, tome asiento aquí
junto a mí. Dijo señalando un chéster de piel oscura, situado a la diestra del sillón orejero
donde estaba sentado.
Orgaz tomo asiento observándolo ¿cómo podía ver con esas gafas oscuras? Antes, le tendió la
mano. El viejo se la estrecho alzándola igual que si le pesara una tonelada. Notó el frío fofo de
su piel marchita y colgona. Sin embargo debajo de ella, los carpíos y metacarpíos resaltaban
fuertes como si en vez de una mano, hubiera estrechado una garra metálica envuelta en
pellejo.
- Bueno, pues usted dirá, señor Hrubesch. Comenzó
- Ah! Es usted un hombre directo, eso me gusta, sobretodo en un hombre de ciencia como
usted; bien pues vayamos al grano. Lo primero que tengo que decir, es que conozco sus
trabajos sobre la psique humana. Ya sé que, sus métodos no son... Digamos... muy ortodoxos y
que eso le está causando problemas con las autoridades. Pero comparto con usted la idea, de
que el conocimiento científico requiere de unas miras amplias y libre de prejuicios, y que
muchas veces la sociedad no está preparada aún para asumir. Es por este motivo que he
contactado con usted. El viejo se detuvo para toser, por su garganta salieron unos silbidos
como si su pecho fuera una gaita desafinada. Cuando se recuperó continuó. Yo le ofrezco la
posibilidad de continuar con ellos. Las gafas de Orgaz resbalaron por el tabique de la nariz. A
pesar de que la temperatura en el apartamento era fría, había comenzado a sudar. ¡Había
soñado un millón de veces con oír esas palabras!. Uso el dedo índice derecho para volver a
ponerlas en su sitio, pero la transpiración no se lo facilitaba.
- Tome. Use esto. Dijo el viejo sacando un pañuelo blanco impoluto de dentro del batín.
- Me explicaré. Me refiero no solo a apoyarle económicamente y a subsanar sus "problemillas
legales", si no a aportar unos conocimientos en la materia que seguro que le harán avanzar en
las investigaciones.
Al doctor se le cayó al suelo el pañuelo con que se secaba el sudor.
- No sé... No sé qué decir. Me siento abrumado.
¿A qué clase de conocimientos se refiere?, ¿Qué clase de información posee?
- Doctor, comprendo que todo esto le sorprenda y que tenga muchas preguntas que hacer. No
se preocupe todas sus inquietudes serán satisfechas ampliamente. Pero de momento lo más
importante es restablecer el orden. Todos estos contratiempos están afectando a su trabajo y
por ende a usted. Por ello quiero que tome esta tarjeta, y se ponga en contacto con mis
abogados. Ellos le ayudaran a deshacer el entuerto lo más rápida y satisfactoriamente posible.
Pero antes; quiero que también tome esta llave, que corresponde con una caja de seguridad
del Banco Internacional de Depósitos. Vaya allí y compruebe de primera mano todo el apoyo
que puedo darle. Si después de la visita sigue interesado, vuelva y hablaremos más
detenidamente. Si declina la oferta sólo tendrá que llamar a mis abogados y ellos recuperaran
la llave, aunque dudo que se dé el caso. Tomó la tarjeta y la pequeña llave de níquel que le
ofrecía el viejo.
- Gracias... Señor Hrubesch.
- No, no diga nada, sólo haga lo que le he dicho, ya habrá tiempo para hablar, se lo aseguro.
Salió de la residencia y tomó otro taxi con dirección al banco. No podía creer lo que le estaba
ocurriendo. Era....era más de lo jamás había podido imaginar. Un mecenas, que le ofrecía en
primer lugar ayuda legal y fondos, pero lo que más le intrigaba e ilusionaba; que le iba a
proporcionar información que le haría avanzar en sus investigaciones. Las palabras era música
en sus oídos, música celestial. El taxista le miró atreves del retrovisor en varias ocasiones.
¿Qué miraría?, ¿Tendría algo raro en la cara? Ah, claro, ahora caía. Lo que el chofer miraba era
la sonrisa boba que se le había quedado en la cara y que era incapaz de borrar.
El coche paró justo en la entrada. El BID estaba alojado en un edificio de principios del XX. Su
fachada principal estaba sustentadas por al menos dos grupos de cuatros columnas de orden
corintio que soportaban un frontispicio a la manera clásica, en la que estaba claramente
inspirado. En él, se representaba en piedra, una alegoría, donde el dios supremo Zeus concedía
a Hermes las alas de sus pies con las que cumpliría su misión de ser el mensajero de los dioses.
Todo ello hacia al edifico una mole imponente, que pareciera publicitar los tesoros que
albergaba en su interior. Orgaz bajó del taxi esperando hallar en él, uno de esos tesoros.
Un arco de seguridad y dos vigilantes del tamaño de armarios le recibieron. Una vez paso el
filtro, se encaminó a una de las mesas donde los empleados aguardaban a los clientes con
sonrisas artificiales y falsas igual que hienas ante un animal moribundo. El interior del edificio
no defraudaba, la inspiración clásica se mantenía. En los suelos el mármol de diferentes
colores, hacían figuras geométricas. Sobre él, mas columnas de capiteles corintios en mármol
blanco y fustes de pórfido rojo sustentaban el conjunto de escala ciclópea, digno de una
catedral.
- Buenos días.
- Buenos días dijo el empleado, un hombre de cuarenta años más o menos, calvo y
perfectamente trajeado.
- ¿En qué podemos ayudarle? Comentó ofreciéndole, con un gesto, asiento en uno de los dos
sillones de caoba barnizada, juego de la mesa a la que se sentaba.
- Me envía el señor Ulf Hrubesch. Quiere que tenga acceso a una caja de seguridad a su
nombre, aquí tengo la llave. Dijo mostrándosela al empleado.
- Si, ya veo. Permítame hacer unas comprobaciones rutinarias de seguridad. Si es tan amable
de disculparme unos minutos...
Antes de que pudiera levantarse de la silla, otro empleado se le acercó por la espalda ,
poniéndole una mano en el hombro, haciendo que permaneciera sentado de forma sutil.
- Buenos, dias. Soy Ernesto Mür, director de la entidad. El señor Hrubesch me ha informado de
su llegada Sr. Orgaz. Si tiene usted la bondad, yo mismo le acompañaré a la cámara.
- Desde luego, aquel viejo debía de estar bien relacionado. Pensó, bastaba con ver el brillo en
los ojos del director. El brillo del dinero.
Bajaron por las entrañas del edificio, en un ascensor, lo que le pareció una eternidad, en medio
de uno de esos silencios incómodos. Se les unió otro guardia de talla XXL con chaleco antibalas
y automática en la cartuchera del muslo. Cuando salieron del ascensor, el guardia se adelantó
y abrió una reja que les impedía el paso. Detrás de ella, otro arco de seguridad y tras él, una
pequeña sala de color blanco, iluminada con potentes halógenos empotrados en el techo y en
la pared, la puerta de una cámara acorazada, por la que podría pasar cuatro jugadores de
baloncesto cogidos del brazo. La puerta en si, era una solida pieza de metal pulido con un
volante en el centro a Orgaz le recordó a la escotilla de un submarino gigante.
Ahora el que se adelantó, fue el director, que hundió una llave plástica en una ranura. El
vigilante le imitó e introdujo otra en otra contigua. Se pudo oír un crujido metálico. Luego, asió
el volante y lo giró 360°. Otro sonido llego desde la cámara, esta vez, un siseo neumático. La
gran pieza de metal se movió y muy lentamente comenzó a abrirse.
El proceso tardo unos 7' que también transcurrieron con el incomodo silencio de banda
sonora. Una vez abierta, el guardia entró dentro de ella y tecleo algo en un panel adosado una
de sus paredes. Era el único espacio libre, todo el resto estaba tapizado con cajones y puertas.
Todos con un número de orden blanco grabado sobre sus frentes de metal negro, donde
también se podía ver una cerradura. En efecto el interior, con un poco de imaginación, podia
pasar por una consigna de algún aeropuerto, eso sí, de viajeros con maletas muy pequeñitas.
En el centro una mesa de metal y nada más, aparte del halógeno en el techo que procuraba la
iluminación.
- Señor Orgaz puede pasar y consultar la caja. Nosotros nos retiraremos para preservar su
intimidad. Cuando haya acabado, sólo tendrá que utilizar el interfono y bajaremos a buscarle.
Dijo señalando el panel donde había estado tecleando el vigilante. Dicho esto los hombres
desaparecieron y le dejaron a solas. Miró la pequeña llave plateada y por un instante, la sintió
pesada como si fuera de plomo. 275 era el numero que tenia grabado. Sus ojos buscaron
ansiosos 150...235....278. Allí estaba.
El cajón de metal negro con la cifra en blanco; a la altura de sus rodillas. Probó a meter la llave
.Resbaló de entre sus dedos sudorosos, cayendo con un tintineo metálico. Se pasó las manos
por los pantalones, para secar la transpiración. Estaba nervioso, igual que una feligresa que
intenta sisar en el cepillo. Al segundo intento embocó la cerradura y la llave entró
suavemente, notando como los dientes encajaban perfectamente dentro del bombín. Le dio
un par de vueltas a la izquierda y el cajón quedo liberado. Un mecanismo hizo que el frente
sobresaliera de la pared unos centímetros, lo justo para meter los dedos y poder tirar de él. La
caja de 50 ancho por 40 de alto, ocultaba un fondo de más de metro y medio, que se desplegó
al mínimo impulso, sobre unas poderosas guías. Mas parecía un archivador o mejor una
cámara refrigeradora de morgue donde se guardan los féretros a la espera de ser reconocidos.
El contenido lo dejo boquiabierto. Los lingotes de oro se apilaban, llenando casi todo el
interior, no supo calcular cuantos habría, pero parecían muchos. Desde luego la promesa de
fondos era más que una realidad. Hay había para mucho, mucho tiempo de investigación. Pero
aunque lo impresiono, no era realmente lo que deseaba ver. Lo que el realmente quería ver ,
debía de estar al fondo detrás de los ladrillos dorados . Efectivamente no todo el espacio
estaba ocupado por los lingotes, atrás había un espacio libre, en la zona del cajón que quedaba
remetida en la pared. Orgaz agudizo la vista, escrudiñando esa parte en penumbra. Sí, allí
había algo más, se agachó y metió la mano tanteando. Las yemas sintieron el roce del cartón
de una carpeta, tantearon hasta que por fin se hicieron con ella. La sacó con extremo cuidado
intentando no doblarla. No supo explicar la sensación que le embargo cuando la pudo
observar. ¿Sorpresa? ¿Confusión? o simplemente decepción.

continuará...