domingo, 17 de enero de 2016

Azul #25







¿Dónde estaba?. Debía de ser un sueño. Eso era, debía de estar soñando. Era extraño
porque se suponía, que cuando se soñaba, no se podía saber, que en realidad lo estabas
haciendo. Pero debía ser un sueño.
Todo estaba desproporcionado en tamaño. Había unas sillas y una mesa, de talla gigante
comparada con ella. Además miles de sonidos llegaban a sus oídos. Oía como el agua
corría por las tuberías, como la electricidad viajaba por el cobre, tras las paredes, como
se quejaba la madera que se contraía con el frío nocturno. Lo oía todo. También lo olía.
A su pituitaria llegaban olores conocidos como el del barniz, pero con una riqueza en
matices, que jamás podría haber imaginado. Luego estaban otros nuevos, que aunque
percibía era incapaz de describir o saber a qué pertenecían
Sí, efectivamente era de noche, pero la luz de una luna llena, tenía que estar entrando
por alguna ventana, que no alcanzaba a ver, ya que la estancia no estaba sumida en la
oscuridad si no ,más bien en una penumbra, que daba a todo una tonalidad gris plateada,
resplandeciente.
Avanzo explorando aquel mundo de dimensiones colosales.
A medida que lo hacía, comprendió que sin duda se hallaba en el cuarto de juegos, de
algún niño-gigante. Primero, atravesó lo que no podían ser otra cosa, que las vías por las
que correría una locomotora de juguete. También pasó por delante de un monstruo
peludo que la miró con ojos vidriosos, y que resultó ser un oso de peluche y fue
encañonada por un batallón de soldados con la fría quietud del plomo.
Un poco más adelante, el paso se vio obstaculizado por las enormes piezas de un juego
construcción, que descasaban esparcidas por el suelo. Era como la cantera del giganteniño.
De donde podría extraer los materiales, para construirle un universo a su escala
diminuta. Desde luego era algo así, una vez consiguió subir a lo alto de una pila de
bloques lo pudo corroborar.
Más allá había un castillo hecho de esos mismos bloques por los que acababa de subir.
La construcción era imponente, con sus torreones y almenas. Divisó que el portón
estaba bajado, así que concluyó ir hacia él.
La entrada se abría en un gran patio de armas, donde confluía todo el edificio.
Presidiendo la plaza, una gran torre rectangular se alzaba por encima del resto de
estructuras. Debía ser la torre del homenaje. El corazón del castillo; donde sin duda se
encontraban las dependencias más importantes.
A su finísimo oído llegó un sonido inesperado. Era el sonido de unos pies livianos
correteando, salía del interior de aquella atalaya, luego una risa alegre e infantil. ¡Un
momento! Conocía esa forma de reír; era la de su hija. Era la risa de Paula.
Intentó llamarla, ¡Paulaaaa!, pero no logró articular palabra alguna. Lo más que
consiguió que saliera de su garganta fue un chillido agudo. La frustración no la detuvo
un momento. Simplemente corrió en su busca.
La recibió un gran salón, con una mesa enorme de madera en el centro y su sillón en
uno de sus extremos. El mundo había recobrado sus proporciones normales, al menos
para ella, el castillo de juguete, había cambiado los bloques de plástico por solida
piedra. El suelo estaba vestido con una alfombra mullida y en las paredes colgaban
tapices. No podía distinguir los colores, que seguían siendo un abanico de infinitos
tonos grises. Pero lo más importante, ni rastro de Paula.
Las risas se volvieron a escuchar y después el ruido de los pies menudos que subían
apresuradamente unos escalones de piedra. Intentó nuevamente llamar a su hija y otra
vez lo único que pudo emitir fue ese chillido agudo, chirriante. Salió del salón, por un
arco cubierto por una pesada cortina que encontraba un distribuidor con varios
corredores que conducirían a otras habitaciones, desestimó esas rutas ya que en el centro
se descubría una escalera de piedra que subía.
La escalera subía y subía, sin niveles intermedios sólo arriba y arriba. Notaba su
corazón palpitándole en el fondo de la boca, por el esfuerzo, igual que una miga de pan
que no puedes tragar. ¿Cómo podía ser una niña tan veloz? ¿Se habría confundido de
camino?. La duda quedó despejada cuando la risa se volvió a oír. Alzo la mirada, para
comprobar con alivio, que las escaleras terminaban unos pocos tramos más arriba. 
Estaba llegando.
Los peldaños morían en un amplio rellano. Solo había una puerta de madera. Con
cuidado la empujo. Cedió retirándose, abriéndole paso a la habitación que guardaba.
Era un dormitorio, precioso, digno de una reina, una cama con dosel, una descalzadora
junto a un biombo y un tocador con un maravilloso espejo con marco tallado, también
encontró un baúl pero Paula tampoco parecía estar allí. La oyó reír. ¿Dónde estaba? La
risa se escuchaba cerca. Buscó detrás del biombo, debajo de la cama incluso dentro del
baúl, pero nada. Iba a darse por vencida cuando la vio. Estaba en el espejo o mejor
dicho dentro del espejo, que más parecía una ventana o ella qué sabía. El caso es que, su
hija estaba al otro lado.
La niña reía, estaba allí con un vestido azul con manguitas de farol y cuerpo en nido de
abeja. Con el pelo recogido con una moña también azul. Chilló al intentar llamarla. Pero
Paula no parecía ni verla ni oírla, solo reía quieta, estática. Acerco la mano para tocar la
superficie. Los dedos atravesaron el espejo como si fuera una película líquida,
haciéndola vibrar. Sintió un frío helador que le llegó hasta el tuétano de los huesos. La
imagen de su hija tembló desfigurándose, comenzando a girar sobre si misma. Primero
poco a poco, para tomar más y más velocidad. Laura se asustó e intento retirar la mano,
pero no podía parecía que se hubiese quedado atorada. Paula se deshacía en un remolino
.De imprevisto todo dentro de la habitación empezó a girar también, incluido ella que
seguía con la mano dentro de aquel espejo . Era como si se hubiese desencadenado un
tronado dentro de la alcoba.
Terminó tan repentinamente como comenzó.
Pudo retirar la mano. Su hija ya no estaba, el espejo, ahora estaba negro y vidrioso
como hecho de obsidiana. Algo en el fondo de él, brillaba tenue. El brillo se fue
ampliando, floreciendo como un capullo que se abre. El espejo volvía a ser un espejo .
En su reflejo se podía ver la habitación con su cama con dosel, su biombo y sus paredes
de piedra. Pero había algo nuevo y sorprendente. Su imagen no se reflejaba, en su lugar
había una rata. Bigotuda y de ojos rojos, que movía el hocico olisqueando. ¿Qué quería
decir aquello? Volvió la cabeza para mirar detrás de ella lentamente y descubrió con
horror que el roedor la imitaba. ¡No podía ser! ella era la rata del reflejo. En ese justo
instante el marco del espejo se desprendió súbitamente de la pared, cayendo sobre ella
con violencia. Sintió como su espalda se quebraba bajo su peso, como sus huesos se
descomponían en esquirlas que se clavaban en la carne y como su médula espinal se
derramaba salseando sus entrañas aplastadas. Comenzó a gritar, pero en realidad solo se
podían oír los chillidos de una rata atrapada en un cepo.



Continuará…


AZUL #24
AZUL #1




sábado, 16 de enero de 2016

Frampton/Sheik Yerbouti/Bowie

El 16-1-1976 (hace cuarenta añitos de nada) se publicaba uno de los discos en directo más famosos y conocidos a nivel mundial, ''Frampton comes alive'' todo un compendio de buena música rock sin pretensiones, un ''only for fun'' en toda regla, un concierto memorable e inspirado en la ejecución de las canciones por parte del propio Peter y su banda.
Las canciones suenan aquí mucho mejor que en las grabaciones originales de los discos donde iban incluidas, hay comunión con el público, algo imprescindible en todo buen show y mustra de ello, es la cálida ovación de bienvenida que se escucha al inicio del disco y en cada parada entre canciones.

Peter Frampton no es el típico guitarrista de rock al uso, ese que usa acordes de potencia por quintas y abusa de la escala pentatónica de blues, sus influencias no eran la de los guitarristas de su época, tales como Muddy Waters o Little Richard, fué su padre quien lo inició desde niño con el jazz y ese aprendizaje lo fué adaptando a sus canciones cuando en la escuela se juntaba con un tal David Bowie para tocar juntos en los ratos libres y en algún festival de fin de curso.

Más tarde conoció a Bill Wyman, bajista de los Rolling Stones y acabó engrosando las filas de los Humble Pie de Steve Marriott con los que grabó un total de cinco discos y se fué ganando una gran reputación como guitarrista y cantante y todo un referente como guaperas entre el público más joven.

Peter se daba cuenta que mientras fuera miembro de Humble Pie, sólo sería un músico más integrante de una banda y por esas cosas de querer ponerse a prueba y saciar egos, a principios de los 70's inicia su carrera en solitario y para el primer disco cuenta con la ayuda de Ringo Starr.

La carrera de Frampton se prometía interesante, cada disco resultaba un poco mejor que el anterior, hasta que en 1976 se publicó el que nos ocupa, ''Frampton comes alive'' 1 hora y 18 minutos de rock asequible y desenfadado, con letras muy informales que hablan de las típicas cosas entre chico/chica, nada de mensajes comprometidos como hacían la mayoría de artistas de esa década, lo que llevó a todo un genio de la música a grabar ''Sheik Yerbouti'', toda una mofa a modo de crítica hacia Peter.

A veces los genios piensan que todo debe girar en torno a sus gustos, que las expresiones artísticas giren en torno a lo que ellos perciben y no asimilan que el origen del rock y su principal intención es divertirse y divertir, algo que Zappa no debió darse cuenta, o sí, pero le dió pie para grabar otro disco más (aún hoy en día, dice su familia que queda material guardado como para editar 100 discos)

Aquel muchacho de aspecto sano y bien parecido, logró sacar de la mediocridad de las listas de éxitos un buen puñado de canciones y lanzarlas al estrellato, convirtiendo este doble en directo en el disco de rock grabado en vivo más vendido de la historia.

''bueno, a ver hasta dónde llega esto'' contestó en cierta ocasión Peter a uno de los periodistas con los que se entrevistó para la promoción de ''Frampton comes alive''.










domingo, 10 de enero de 2016

Pulpo a la gallega ( by Coquito)




Hola Calaveras, ya estoy de nuevo por aquí con la intención de alegraros los sentidos con un plato histórico, un clásico de la gastronomía gallega de fama internacional y muy extendido en todo el país.

Como dato anecdótico, siempre que hago este plato, me sonrío al recordar que una vez estando reunidos varios familiares y amigos en casa un día festivo, decidí hacer esta receta y me dió por decir que era pulpo a la galleta, ya que estábamos comentando que antes había que apalear al pobre pulpo para ablandar su carne.

Ingredientes para el pulpo a la gallega:

-1 pulpo de unos dos kgs.
-3/4 patatas medianas.
-sal en escamas.
-aceite de oliva.
-pimentón.



Preparación:

-Si el pulpo es fresco, debemos congelarlo dos o tres días para que luego quede blando. Lo sacamos el día antes y lo dejamos en el frigorífico que se vaya descongelando.
-Ponemos al fuego una olla con agua y una cebolla dentro.
-Cuando empieza a hervir, introducimos el pulpo cogido de la cabeza, tres veces y lo sumergimos.
-Dejamos cocer hasta que la cebolla esté tierna. Entonces el pulpo tambien lo estará. Yo conté 50 minutos. O sea, 25minutos por kg.
Ese truco de la cebolla, es el método que utilizaban los pescadores en alta mar para cocer el pulpo.
-Una vez cocido, lo sacamos y dejamos escurrir.
-En el agua de cocinar el pulpo cocemos las patatas enteras. Mientras hierven, troceamos el pulpo en rodajas medianas.
-Cuando las patatas están cocidas, las pelamos y hacemos rodajas.
-Las ponemos en un plato o en una bandeja y colocamos el pulpo encima, se añade la sal en escamas, el aceite de oliva y pimentón dulce, picante o mezclado (según el gusto).
-Yo pongo el pimentón al final, porque no queda tan mojado por el aceite y me gusta más como queda.



Buen procecho!



viernes, 8 de enero de 2016

AZUL #24

                                                              2ª PARTE

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.(Jorge Luis Borges)
          Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes
          (Confucio)

          Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los “cómos”.
          (Friedrich Nietzsche)



Sintió el calor del licor descendiendo por su garganta hasta que se difundió en
sus tripas. Era el cuarto whisky solo, que tomaba en los casi 45 minutos que llevaba en
aquel tugurio de mala muerte.
AZUL, AZUL<< - ¡Que le han hecho a la niña! ¿Por qué?...Dios mío ..¿por qué?. ...Tú
tienes la culpa... Tú y tu ambición... Tú maldito seas... Tuuuú. ¡MALDITO
SEAAAAS!>>. <<Buenos días D. Luis me alegro de poder conocerle personalmente >>
<< - Ah su hija, un ser encantador >><< Lo voy a coger y me da igual lo que pienses.
Creo que das demasiadas cosas por sentadas... >> . <<Eso; vete. Eso es lo único que
sabes hacer, huir >> AZUL, AZUL <<¡MALDITO SEAAAAS!>>
¡¿Qué iba a hacer?!¡Dios! Era su hija. Su hija; su hija....Dios ¿Qué podía hacer? Se iba a
volver loco. Prácticamente no había tenido ocasión de hablar con Laura. Sólo le gritaba
acusándolo; él era el responsable de lo que le estaban haciendo a la niña. Que la había
vendido y cosas aún peores que no quería o no se atrevía a recordar. Sólo supo huir.
Alejarse de su mujer, alejarse de su familia . Se autoengañaba; pensaba que así pondría
distancia y que más tarde, cuando los ánimos se serenaran, podrían buscar una
explicación a toda esta pesadilla pero era mentira. Tenía miedo. Y un cobarde como él,
hizo lo que sabía hacer mejor; huir.
- Hola guapo, ¿me invitas a una copa?
La mujer se acercaba como una gata hambrienta al acecho de un ratón obeso.
Luis apartó los ojos del vaso y la miró.
El tinte rubio platino dejaba ver unas raíces como el carbón. No debía pasar de los 30
pero los avatares de la vida lo ocultaban junto con un maquillaje algo exagerado.
- Tómate algo, si es lo que quieres, pero no creo que sea una buena compañía. El
alcohol le sujetó la lengua que comenzaba a pesar más de lo habitual.
La chica tomó asiento en un taburete junto a él con un movimiento sensual que hizo
imposible no fijarse en su cuerpo voluptuoso y escaso de ropa.
- A mí no me lo parece. Contestó alzando una mano para llamar la atención del barman.
Un hombretón de cabeza rapada y camisa blanca con pajarita negra, que a duras penas
conseguía abarcarle el cuello.
Luis ignoró el comentario y volvió a mirar a su vaso de whisky para ver como los hielos
agonizantes se derretían. Le dolía la cabeza y el cuello. Sentía el bombeo de la sangre en
sus sienes; cada latido era como si le golpearan con un martillo pilón en el cráneo.
Apuró los dos dedos de bebida que quedaban . Sacando dos billetes de la cartera de
50,00€ que dejó sobre la barra dijo
- Quédese con el cambio.
- ¿Te vas tan pronto?, guapo. Comentó la chica girando distraídamente el contenido de
la copa que acababan de servir con el índice, luego se lo llevó a los labios, chupándolo
mientras le seguía con la mirada.
- ¿No te da pena, dejarme aquí tan solita? Continúo de forma sugerente.
No le faltaba razón, aquel antro estaba desierto. Aún era demasiado pronto para que ese
tipo de negocios tuviera ambiente. Sólo había un par de chicas más, sentadas en el otro
extremo del salón que cuchicheaban entre si, pero que no habían dado ninguna muestra
de querer comenzar la jornada laboral. Muy al contrario que su interlocutora que lo hizo
nada más entrar en escena. Bajó desde el piso superior, por una escalera situada al fondo
del local, clavando las agujas de acero de sus tacones, sobre el suelo de gres imitación a
mármol. Contoneándose como una pantera que sale de caza.
No contestó, los músculos del cuello quemaban. Quería ponerse el abrigo, el dolor le
paralizaba. Intentó meter el brazo por la manga pero fue igual que si le hubieran clavado
un puñal al rojo. Contra su voluntad dejó caer la prenda sobre el taburete. Las
propiedades anestésicas del alcohol no estaban causando el efecto esperado en sus
dolores, especialmente en los del alma. La chica abandonó su asiento. Recogió el abrigo
y le ayudo a ponérselo.
Con un movimiento ágil y estudiado, hizo que sus cuerpos entrechocaran. Luis sintió la
presión cálida de sus pechos en el brazo y como los labios se quedaban a unos
milímetros de su oído; entonces le susurro unas palabras con voz aterciopelada.
Acto seguido, se apartó de él. Recogió la copa y sin mirar atrás, se dirigió hacia las
escaleras que conducían a la planta superior, con su bamboleo de caderas y la copa
balanceándose entre sus dedos.
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El bizcocho dulce y untuoso se deshacía en la boca. Paula se había servido una pequeña
porción, no tenía hambre, mas una vez probó su maravilloso sabor a mantequilla, el
apetito se le despertó y comenzó a comer con deleite.
Todo tenía un aspecto delicioso. Sobre la gran mesa, había toda clase de dulces. Había
tartas de chocolate de varios pisos, pasteles de fresas con nata, torres profiteroles
rellenos de crema y luego regados con caramelo, natillas, flanes, helados de todos los
colores y sabores y galletas de canela y magdalenas y... la variedad parecía
interminable. Por un instante olvido donde estaba y fue feliz. Sin embargo, el bordado
verde de la servilleta con la que se limpiaba los restos de merengue de la boca, se lo
recordó.
Miró el plato con trozos de dulces a medio comer y lo apartó con sentimiento de culpa.
Una doncella apareció por un lateral del salón y se acercó a ella.
- Mi señora ¿ha terminado?.
La niña asió a la sirvienta por el brazo. Era la primera persona que le dirigía una palabra
desde que llegó, aparte del espantapájaros, claro estaba.
- Por favor, quiero ir a casa. Por favor, por favor
.La sirvienta agachando la cabeza se retiró dando pequeños pasos hacia atrás, temerosa
y suplicante.
- Por favor señora, por favor.... Cuando se alejó un par de metros giró y desapareció por
donde había venido asustada como un conejo.
Justo en ese instante aparecieron varias más, que diligentes comenzaron a retirar todas
las viandas. En silencio esta vez y de la misma forma que si estuvieran ejecutando
alguna coreografía, terminaron en pocos minutos, recogiendo fuentes, bandejas y
manteles dejando así al descubierto la madera noble reluciente. Para rematar su trabajo,
colocaron un tapete verde esmeralda remallado en oro y unos candelabros también
dorados, de tres brazos cada uno pero sin ninguna vela.
El salón volvió a quedar desierto y en silencio. Las sirvientas habían desaparecido tan
repentinamente como aparecieron. Paula se sintió pequeña e insignificante allí en aquel
enorme sillón dorado. No sabía qué debía hacer, así que decidió permanecer sentada
esperando, contemplando el amplio salón donde se encontraba. Era una gran nave de
planta rectangular, de unos 50 metros de largo por ,30 de ancho, hecha de sillares de
piedra blanca revestida de mármol hasta media altura, también blanco. El techo, a no
menos de 5mts, estaba acabado en un artesonado de madera labrada, decorada con pan
de oro e incrustaciones de esmeraldas, que repetía un patrón de formas geométricas. Las
piedras refulgían como si tuvieran fuego en su interior iluminando todo el recinto. En el
centro, el patrón se interrumpía, con un rosetón ovalado donde se podía ver el emblema
de los trazos curvos en relieve. Sobre los muros, lucían colgados tapices a juego del
tapete de la mesa, que junto con la alfombra intentaban hacer lo más confortable. No
había ningún mobiliario más a parte del mesón de madera pulida y el sillón donde
estaba. En cualquier otra situación se habría quedado maravillada encontrándose en un
lugar como ése, donde los protagonistas de sus cuentos favoritos darían fiestas
suntuosas. Pero preferiría estar en su sitio, dentro de ella misma, en casa ;no en aquella
especie de sueño que parecía no tener fin.
De frente, al fondo del salón, se abría un arco que hacía de entrada principal, había una
más pequeña, en un lateral, por la que había entrado el servicio, que carecía de hojas
pero que a cambio tenía unas pesadas cortinas que hacían sus veces. Paula oía como si
barrieran el suelo con una escoba de retama detrás de los cortinajes. Poco a poco, el
ruido se fue acercando. Una mano de palo con falanges largas y nudosas aparto la tela y
el espantapájaros apareció, le seguía el león.
-¡Buenos días, mi querida niña!. Espero que hayas descansado. Empezó dicharachero y
sin esperar respuesta, prosiguió.
- La jornada será apoteósica. Hoy vas a ser presentada al reino. Han venido de todos los
rincones a rendirte pleitesía. Ya veras, todos están encantados de que estés aquí. Una
brizna de paja amarilla salió volando de su boca y se balanceo hasta caer mansamente
sobre el suelo. Paula se disponía una vez más a suplicar pero el monigote no la dejó
empezar si quiera, su verborrea era incontenible, se notaba que disfrutaba escuchándose.
El león aburrido, bostezó abriendo las fauces y mostrando sus poderosos colmillos,
luego agitó la melena como intentado despabilarse y volvió a hacer como que escuchaba
atentamente.
- Bien; ahora te prepararás. Tienes que estar radiante; aún más, jeje. ¿Alguna pregunta?
La niña negó con la cabeza. Había aprendido la lección. No la escucharía; era inútil.
Sin previo aviso el león volvió a abrir las fauces; el rugido reverberó por toda la sala,
poniéndole la carne de gallina. No pasó un segundo, cuando un par de doncellas de
hábito verde, salieron por la puerta lateral, que la instaron a acompañarlas.
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En la habitación había el sitio justo para una cama revuelta, una mesilla de noche
desvencijada y un pequeño bidet de porcelana descascarillado. Una triste bombilla
colgaba del casquillo, sus 40 watios alumbraban algo más que nada, el tajo de aquella
mujer. En la pared, un ventanuco al que habían cegado poniendo un adhesivo de flores
rosadas, con la doble intención de dar intimidad e intentar integrarla en la pared del
mismo color. Aunque lo primero lo conseguía, lo segundo necesitaba un gran esfuerzo
de imaginación. Toda esta información entró por los ojos de Luis yendo directamente al
vertedero del subconsciente
. Las palabras de la chica seguían resonando en un eco infinito. “Solo quiero cumplir tus
deseos".
Quizás a estas alturas ya hubiera perdido la razón, y solo fuera una insinuación típica de
una prostituta. Pero tenía que lo, no podía marcharse sin mas. Así que la siguió, como
un perro en celo, escaleras arriba.
- ¿Quién eres, qué quieres de mí? Increpó a la chica que yacía sobre la cama.
- Tranquilo guapo, si sigues gritándome así, mi amigo de la barra se podrá nervioso, y
no creo que te guste
- Esta bien, dijo Luis; bajó el tono y se sentó en el borde del camastro junto a la mujer .
Te lo preguntare de otro modo.
- ¿Qué, querías decir con lo de cumplir mis deseos?
- Es mi trabajo guapo, doy placer, cumplo deseos. La mujer jugueteaba con una cadenita
plateada que le rodeaba el cuello, ¿no tienes....ninguno? Hábilmente se desabrocho un
botón de la camisa dejando aun más expuesto su generoso busto.
Luis se levantó de la cama con dificultad, la cabeza le iba a estallar y el cuello volvía a
quemar.
- Ya te dije abajo, que no era una buena compañía.
Creo que los dos estamos perdiendo el tiempo.
Comentó dando un paso en dirección a la puerta a modo de despedida.
La chica se removió para seguirlo con la mirada.
-Lamento el malentendido..Pero pensé... Bueno. Adiós
-No hay ningún malentendido
-¿Cómo? ¿ Qué has dicho?.
- Que no ha habido ningún malentendido, que sé por lo que estas pasando. No eres el
único.
Luis se quedó de una pieza. ¿Sería una nueva alucinación? La mujer se había levantado,
algo en ella había cambiado, su actitud, su mirada. La picardía y el deseo se habían
esfumado y ahora sólo había paz y comprensión. Le tocó el brazo con la mano y sintió
como el contacto le reconfortaba el espíritu, como un oasis de luz en su oscuridad
particular. El labio inferior comenzó a temblar ligeramente, noto el calor de las lágrimas
a punto de ser derramadas; si nada lo impedía se iba a derrumbar como un niño perdido.
-Ssssh. No digas nada. Sólo quiero que sepas que no estáis solos. Ahora no es momento
de hablar. Puede estar vigilando. Vete a casa y dile a Laura que use el espejo. Vete, no
hables, no pienses; solo vete.
- Pero...pero. No lograba articular las palabras.
- Sssssh tranquilo, recuerda; dile que use "El espejo", ahora vete y con delicadeza abrió
la puerta empujándole suavemente igual que si fuera un polluelo que no quiere dejar el
nido.
La puerta se cerró con un leve crujido. Dentro del cuarto la mujer se sentó de nuevo,
primero en la cama, suspiro y luego se dejo caer de espaldas. El colchón la recibió con
una protesta en forma de rechinar de muelles. En su gremio la actividad comenzaba con
la puesta de sol, pero los parpados le pesaban como si no hubiera dormido nada durante
el día. Se acurrucó de lado buscando una posición cómoda y antes de que fuera
consiente se quedó dormida plácidamente como un bebé.
El golpeó de un puño sobre la puerta la despertó súbitamente. Era el barman.
-Luzil, Luzil ¿Estás bien?... El salón está lleno de clientes. ¿No piensas trabajar hoy?
- Si.... si ya voy... me he quedado...dormida...
La chica se incorporó. Estaba desnuda. Su ropa yacía hecha girones por todo el cuarto.
Sintió en su vagina el escozor propio de una jornada intensa de trabajo. Una arcada la
sobrevino y tuvo que inclinarse sobre el bidet para vomitar. La cabeza le daba vueltas,
mientras una oleada de bilis amarillenta le abrasaba el esófago. Abrió el grifo y se
enjuago la boca escupiendo varias veces. En la porcelana rosada unos hilillos de sangre,
bailotearon antes de perderse por el desagüe junto con los demás jugos. Entonces es
cuando sintió el calor palpitante en la cara. Dio un tirón del cajón de la mesilla
sacándolo de sus guías. Cayó al suelo deshaciéndose en tres trozos, desparramando su
contenido por el suelo. Había un tubo de lubricante espachurrado, ya en las últimas,
varias ristras de preservativos y un juguete sexual con la forma de un miembro viril de
gigante. Rebuscó nerviosa hasta que encontró lo que buscaba; una pequeña polvera
plateada. La abrió y contempló su rostro. Se le cayó de las manos temblorosas. Alguien,
algún cliente se había ensañado con ella. La hinchazón del lado derecho de la cara había
comenzado a cambiar el rojo por el morado y el pómulo izquierdo también inflamado
mostraba un corte que parecía una boca desdentada. El labio superior estaba reventado y
lucía un coagulo de sangre seca El resto del cuerpo no estaba mejor. En ambos pechos
tenia marcas de mordeduras que le habían desgarrado el pezón izquierdo que pendía de
un colgajo de piel escarlata.
Se habían levantado ampollas sanguinolentas en los muslos como si la hubieran azotado
y la espalda estaba cubierta de arañazos profundos a medio cicatrizar. Las terminaciones
nerviosas, empezaban a desperezarse del efecto sedante del sueño, se vieron
sobrecargadas de trabajo; había un mensaje urgente que transmitir. Dolor, mucho dolor.
¿Quién la había torturado así ?. Era...era como si la hubiese poseído un demonio llegado
de lo más profundo del averno. ¡Dios mío! ¿Quién le había hecho esto? Intentó recordar
entre la paleta de dolores que la asediaban. Pero en su cabeza no había nada. Las últimas
doce horas de su vida estaban en blanco, como si las hubieran borrado. Una y otra vez
intentó traer algún recuerdo a su mente, pero lo único que conseguía ver era un color.
Azul...azul.

Continuará…




AZUL #23
AZUL #1 

martes, 5 de enero de 2016

Noche de Reyes Magos y magia en el hogar




Recuerdo como si fuera ayer aquella noche de hace más de cuarenta años (time goes by) que no me podía dormir, era casi imposible. Sentía que sería una noche especial, que algo se estaba tramando ahí fuera y no estaba seguro de querer saberlo, casi sentía miedo al recordar las historias que me contaba mi padre sobre unos señores mayores con barbas grandes, vestidos con atuendos extraños y largas capas de colores brillantes que los envolvían por completo y servían para cubrir los lomos de unos animales parecidos a los caballos, pero con una montañita sobre la espalda.
No debían pasar frío, prque en esas montañas llevaban guardados un montón de regalos que los señores estos habían ido buscando durante largos meses por tierras muy lejanas y tenían que llegar a esta casa y debían llegar sanos y salvos.

Es más que probable que llevara toda la navidad dando la machaca con la noche de reyes y los regalos, imposible poder recordar todo, tenía poco más de tres años, pero sí recuerdo muy bien ciertos momentos mágicos, como cuando me dijeron que había que enviarles una carta diciéndoles que me había portado muy bien, había sido un niño bueno y obediente y había querido mucho a mis hermanos y a mis padres.

Ni siquiera había empezado a ir a la escuela, pero recuerdo haber hecho unos garabatos con mucho arte y unos dibujos. Ni saber qué era un ''remite'', pero el trabajo había que hacerlo.
Cómo no ''escribir'' una carta a los Reyes Magos para pedirle lo que más ansiaba en el mundo?
Cómo no hacerles saber de mi existencia, que era un niño feliz y no entendía de pobreza?
En mi imaginación todo era posible, veía a los pájaros volar y yo quería volar tambien. Veía a mi gata jugar y hacer saltos imposibles y yo quería tambien.
Veía pasar el tren y yo era el maquinista..

Los inviernos de antes los recuerdo más fríos, más duros, o quizá era esa vieja casa de vigas de madera y barro con grandes ventanas y balcones hasta el techo, con los primeros cables de corriente en la pared sujetados entre esparadrapo y púas o esa mesa de camilla donde no faltaba un brasero con ascuas de carbón y de donde no había forma de sacar a mi gata en toda la noche...tal era el frío.

Esa noche de Reyes, mi padre y yo nos fuimos a dormir temprano. Mis tres herman@s mayores, yo y mis padres teníamos que dormir en dos habitaciones y a mí me pusieron una camita junto a la de ellos.
Previamente, mi madre calentó la mía con una bolsa de agua hirviendo, porque la humedad era tal, que las sábanas parecían mojadas y se hacía duro dormir así, pero esas bolsas tenían magia para mí, así que nos dispusimos a dormir, pero antes había que rezar un poco, pero como los nervios no me dejaban dormir, mi padre empezó a contarme historietas de la Rosarillo, me harté de reir y en algún momento indefinido me quedé dormido..

Mi hermano mayor ya andaba de parranda y debió llegar de madrugada y por mucho cuidado que quisiera poner para no hacer ruido al entrar, la puerta lo gritaba todo, ya que la llave era grande y hermosa, de las de antes, de hierro y me desperté.

Papá! Ya han llegado los reyes! La bici, la bici!

Totalmente a oscuras, mi padre se levantó y me dijo que no me moviera por si eran ladrones. Salió de la habitación, recuerdo unos murmullos, unos ruidos y llegó mi padre.

Papá, son los reyes, han traido la bici? Eslo único que había en mi cabeza, la bici. Con ella me iría a la playa a navegar con los pescadores del pueblo y llevaría a mis amigos del patio y a mi gata tambien. Me pasearía por todas las calles para que vieran la bici tan chula que me habían traido..

Se encendió la bombilla del techo de la habitación con su luz pobre, amarillenta, pero suficiente como para poder ver bien a mi padre en paños menores, con una sonrisa en la cara y mi bicicleta de tres ruedas en una mano!

''mira tu bisi, ya te la han traido'' recuerdo que me dijo con su asento suave.
''como es de madrugada y la gente duerme, la voy a dejar aquí a los pies de tu cama. vamos a dormir y cuando sea de día te subes en ella''

La magia existía, esos señores existían y habían recibido mi carta. Habían buscado la bici y habían encontrado mi casa, pero a pesar de ser tantos entre reyes y pajes, no los oí, Fué un ruido solo lo que escuché.

No recuerdo haber sido tan feliz en mi niñez como esa noche de reyes, de magia y de ilusión. Hasta que crecí y fuí tomando conciencia de todos los problemas que acarrea hacerse mayor y afrontar la vida y las dificultades que nos plantea, la vida era mágica, una aventura diaria, una explosión constante de imaginación en la mente sin prejuicios de un niño y el esfuerzo de unos padres de origen humilde haciéndoles llegar a los Reyes Magos los deseos de un hijo. Cualquier cosa por vernos sonreir.

La magia existe, los Reyes Magos existen porque hay personas que nos quieren ver felices y año tras año harán ese esfuerzo por hacerles llegar nuestras cartas de deseos, no tienen por qué ser anhelos materiales. A veces con un simple ''estar'' es más que suficiente.

Y mi padre existe. En el cielo, pero para mi existe.

Que nadie os robe ese espíritu. Nunca.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Kai Hahto. La percepción de un batería.

Hoy, 31-12-2015 está de cumpleaños Kai Hahto, (batería de Wintersun), pero actualmente en las filas de Nightwish desde que a Jukka Nevalainen (batería original de la banda) le diagnosticaran un problema grave de insomnio severo, entrando Kai en su sustitución para grabar el último disco de la banda: ''endless forms most beautiful'', de el cual ya hablé aquí en su día. Un disco muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados el genio de Tuomas Holopainen, pero que como el buen vino, va mejorando con el tiempo.



No suelo dedicar post a los cumpleaños de ningún músico, pero visionando los de Kai antes de entrar en Nightwish he recordado mis experiencias como músico en diversas formaciones y las sensaciones que deja un ensayo, la forma de trabajar de cada músico, el enfoque de los ensayos y la forma de grabar en un estudio o a la hora de tocar en directo. Todas estas, facetas muy importantes a tener en cuenta para dedicarse a esto del rock and roll.

K. H. conoce a Nightwish desde los inicios. Desde los dos últimos discos que grabaron antes de entrar él, trabajó de roadie para Jukka, le ajustaba la batería y en ''Imaginaerum'' grabó percusiones, así que el periodo de adaptación a la banda ya lo tenía más que superado y además, los conocía a todos, no solo a Jukka.

En esta ocasión quiero mostraros la forma en que los baterías perciben la música que tocan sus compañeros de banda, independientemente del estilo musical que practiquen.
La batería ya sabemos que es un instrumento percusivo y cada estilo de música requiere una forma de interpretar, ejecutar y sonar y en el heavy metal sinfónico, además de la contundencia en la pegada, prima la precisión. Eso es innegociable para ser un buen batería: sentido del ritmo y coordinación. Tengamos en cuenta que se usan las cuatro extremidades y cada una haciendo movimientos diferentes a la vez, lo que conlleva más concentración, más dificultad y más 'reflejos'' mentales a la hora de tocar.



No es sentarse, tomar las baquetas y transformarse en un gorila espalda plateada en celo. Hay que dosificar la actitud y energía en post de la armonía y el buen gusto sin menoscabo de la potencia.
La batería suena fuerte por sí sola, pero si la vamos golpeando con intensidad, suena más fuerte aún, por lo que estando sentado frente al instrumento y al empezar a tocar, lo más probable es que el sonido te inunde y no oigas lo que están tocando los demás. Por eso se inventaron los amplificadores, los monitores, columnas, etc.

Todo empieza con un clic de tempo y suena la música....

Cómo escucha un batería la música a la hora de interpretar sobre un escenario con miles de watios de potencia sonando al unísono?


Es muy difícil hacerlo si no se sabe a la perfección la pieza que se va a interpretar. Es decir, si no te sabes la canción, va a ser un infierno tocar y que te escuchen, por lo que desde ya hay que reconocer a los baterías la impagable labor que nos ofrecen en cada compás que suena.

Así toca en directo Kai Hansen un clásico de la banda, ''dark chest of  wonders'' y así se escucha él:


Increible, verdad?  Resulta casi imposible saber por dónde va la canción, pero él se la sabe al dedillo, parte por parte, cada compás y cada arreglo, que si prestais atención, es diferente en cada ocasión, quedando patente el nivel de dificultad que conlleva tocar este instrumento.

Y así es como lo percibimos nosotros. Digamos que es el ''resultado final'', lo que nos hace vibrar.
La grabación está hecha desde el público, pero tiene una calidad decente de sonido, se puede apreciar con facilidad la forma de tocar de Kai:


Y para finalizar el regalo de cumpleaños y brindar por un creativo 2016, dejo el fantástico show que ofreció Nightwish en el festival de Rock in Río. Disfrútenlo, no tiene desperdicio y sobretodo, observen a Kai. No da una nota fuera de sitio ni queriendo.



Muchas felicidades, K. Hahko!!






Mantengo humildes mis orejas.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Lemmy. Actitud hasta el fín de sus días

A riesgo de parecer oportunista y sintiéndolo mucho,  quisiera rendir desde aquí un pequeño homenaje al que sin duda fué, es y será uno de los más grandes personajes de la música Rock del siglo XX hasta hoy, 30 de Diciembre de 2015 y no es otro que el incomparable rey del ''rock way of life'' Mr. Lemmy Kilmister, bajista y cantante de Motorhead.


Lemmy montó la banda en 1975 cuando fué expulsado de Hawkwind y como todas las bandas nuevas, empezaron teloneando a otras de más repercusión, pudiendo grabar su primer disco en 1977.
A éste le siguió Overkill en el '79 con trallazos como el inicio con el mismo nombre del disco o Stay Clean y 'll be your sister, por ejemplo.


Ace of Spades de 1980 fué la continuación un disco famoso sobretodo por la canción que daba título al disco y un clásico entre los seguidores de la banda.
Le siguió Iron Fist del '82 disco que a mí personalmente me sabe a poco y justo al año siguiente editaron Just a Perfect Day, para mí el mejor hasta esa fecha, en producción, elección de canciones, sonido, etc. Lo que se suele llamar un disco ''redondo''.
Y de ahí saltamos hasta 1986 que se graba otro bombazo de nombre Orgasmatron y así podríamos seguir hasta 2015 con el álbum póstumo Bad Magic.

Más que caer en el tópico de poner sus canciones más conocidas o relevantes, quiero resaltar algunas canciones que en principio no tienen nada que ver con Motorhead, pero sí con la historia del Rock.
Y cómo aprendió Lemmy a tocar? pus como la mayoría de artistas de su especie: aprendiendo canciones de otros, viendo a otros tocar, asistiendo a conciertos, ensayos, trabajando de roadie para otros músicos, etc.


En cierta ocasión, paso varios días en una cárcel de Canadá por posesión de sustancias ilegales. Contestó que fue por no tomar las drogas adecuadas. Lapidario.

Al inicio de su carrera en Motorhead casi nadie quería contratarlos por ser excesivamente ruidosos, llegando a concederles una vez el premio a la mejor peor banda de rock.
Pero esto no desanimó a Lemmy. Al contrario, le dió alas a su rebeldía, enchufaba el famoso bajo Rickenbacker al ampli.



Subía todos los valores al máximo y era como un guitarra más, pero con un sonido más terrorífico, casi igual que a un taladro percutor partiendo una piedra de mármol.


A medida que pasaba el tiempo, la popularidad de Motorhead iba creciendo y la figura de su front-man ganando en fama, llegándose a codear con lo mejorcito de cada casa, haciendo colaboraciones con otros artistas como Ozzy o Dio



O apadrinando a estrellas en ciernes como la explosiva sex-symbol de los 80's Samantha Fox

''un niño me preguntó una vez: tienes resacas?
a lo que yo contesté: para tener resaca tienes que parar de beber''

''el verano del '71 fué una gran época. no puedo recordarlo pero nunca lo olvidaré''
''sabes qué es lo más grande de la vida? el sentido del humor. Pierde eso y estás acabdo''
Frases que quedarán para la posteridad y que venían de un tipo con el que si te peleabas en un bar tenías todas las de perder.


Lemmy siempre decía que su música era solo rock'n'roll y se sentía más próximo al punk que a toda esa nueva corriente de heavy metal a la que había influenciado creando canciones cortas, directas, sencillas, con letras que hablaban de guerras, injusticias y sobretodo, del trío mítico exponencial: sexo, drogas y rock'n'roll, un estilo de vida que mantuvo hasta el 28 de este mes. Fue un cachondo hasta el día que eligió para dejarnos.

Siempre rodeado de mujeres (a pesar de ese berrugón en la cara) no dudaba en invitar a chicas en su limusina, en el camerino, el back stage o en los hoteles.



''en la vida he descubierto que hay dos tipos de personas: las que están contigo y las que están contra tí. aprende a reconocerlos, frecuentemente se suelen confundir''.

''entre el rock'n'roll y el matrimonio la elección está clara: el sexo dura unos minutos y un concierto una hora y media''.

''la primera vez que ví a los beatles ni siquiera habían grabado un disco. para mí son el grupo más grande que ha habido''


''hice de camello para Jimi Hendrix, el tipo era justo: si le llevaba diez tripis, me regalaba tres. el resto se los tomaba al instante''


''me gustan los trastos. siempre me han gustado por que cuentan historias. he visto museos con menos cosas de las que yo tengo''

''he tenido seis novias negras, así que soy el peor nazi del mundo''

''cuando me hecharon de hawkwind me fuí a casa y me follé a tres de sus novias. el Señor dice que la venganza es dulce''.

Y como venganza, no voy a poner un video-clip al uso sobre Motorhead, para eso ya hay otros especialistas. Lemmy era un cachondo y si le caía en gracia una canción, por bodrio que fuera, no dudaba en adaptarla. Así hizo con Tie your mother down de Queen, whiplash de Metallica o god save the queen, de Sex Pistols.
Pero la despedida a este especial homenaje la voy a hacer como a él le gustaría, dando caña a una canción ajena pasada por el tamiz de un doble bombo machacador.
Abróchense los cinturones y relax...





''cuando somos pequeños, todos tenemos un sueño. el mío se hizo realidad, por qué dejarlo?''




Jajajajaja larga vida. Lemmy!!